La investigación sobre el supuesto pago del chantaje etarra iniciado por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en las últimas semanas ha coincidido con el envío de una nueva oleada de cartas de extorsión de la banda, según han confirmado a EL CORREO fuentes de la lucha antiterrorista. La concurrencia en el tiempo de ambos hechos no sería casual ya que, según algunas hipótesis policiales, tanta el envío de las misivas como los documentos que está utilizando el magistrado para ordenar las pesquisas podrían tener el mismo origen: el piso de Burdeos donde fue detenido el jefe político de ETA, Francisco Javier López Peña, 'Thierry', el pasado 20 de mayo.
Las cartas han llegado a lo largo del mes de junio, por lo que las fuerzas de seguridad sospechan que fueron enviadas a finales de mayo o muy poco después. Las misivas siguen siendo amenazantes, ETA pide cantidades elevadas y diferencia, como en otras ocasiones, entre aquellos que la reciben por primera vez y quienes ya han recibido recordatorios por negarse a pagar, por lo que el tono agresivo es mucho mayor. Las cantidades oscilan entre los 70.000 y los 120.000 euros. Los expertos creen, no obstante, que el volumen de cartas recibido ahora es ligeramente superior al continuo envío que la banda ha llevado a cabo en los últimos meses. Las fuerzas de seguridad y los portavoces de las principales patronales vascas y navarras ya habían señalado recientemente que la llegada de misivas de ETA se ha convertido en un «goteo constante».
Los responsables de la lucha antiterrorista estudian la posibilidad de que esta nueva remesa esté relacionada con las actividades que realizaban los etarras que fueron detenidos el pasado 20 de mayo en Burdeos. En la operación fueron arrestados el considerado jefe político de ETA, Francisco Javier López Peña, 'Thierry', así como el ex parlamentario de Batasuna Jon Salaberria; la ex teniente de alcalde de Andoain, Ainhoa Ozaeta e Igor Suberbiola. Las detenciones de empresarios que está llevando a cabo la Guardia Civil por supuestos pagos a ETA surgen de documentación incautada en el piso donde 'Thierry' se había reunido con los otros etarras. En este sentido, se trataba en la mayoría de los casos conocidos hasta el momento de cartas en las que la banda se dirigía a empresarios que, supuestamente, habían realizado algún tipo de pago en el pasado y, según el criterio etarra, adeudaban dinero a la organización. En uno de los escritos, el que iba dirigido a las dos hermanas de Orio vinculadas con negocios de marisco, ETA pretendía agradecer la entrega voluntaria de 6.000 euros. Todas estas cartas estaban pendientes de ser enviadas.
Una hipótesis con las que trabajan las fuerzas de seguridad es que López Peña se había reunido con Salaberria y con Ozaeta para supervisar su trabajo dentro del aparato de finanzas de ETA y que en realidad fueran estos dos miembros de la banda quienes se estaban encargando de controlar los envíos de misivas de extorsión.
Finanzas de Batasuna
Esta teoría se ve reforzada por el hecho de que Salaberria ya había tenido en el pasado responsabilidades vinculadas con las finanzas de la organización terrorista. Según una investigación de la Audiencia Nacional llevada a cabo en 2005 -y en la que no se presentó a declarar-, Salaberria había formado parte de los comités de la izquierda abertzale desde los que se enviaba a la banda información sobre las gestiones realizadas en Euskadi con respecto al cobro del denominado 'impuesto revolucionario'. De la misma manera, Salaberria está procesado por haberse encargado de la gestión de las sumas que se recaudaban mediante las herriko tabernas. En este sentido, la también arrestada Ainhoa Ozaeta Mendicute es una titulada en gestión de empresas cuyo nombre ha aparecido en sumarios judiciales vinculado a la titularidad de las cuentas bancarias que han utilizado las estructuras de la izquierda abertzale para financiarse. Según las fuentes consultadas, no se descarta que antes de la reunión de Burdeos la dirección política de ETA, en la que estaban Salaberria, Ozaeta y López Peña, hubiera aprobado el envío de una serie de cartas y, tras la reunión del 20 de mayo, se fuera a poner en circulación una nueva remesa.
La clave de esta relación entre la oleada y las cartas incautadas se encuentra en los numerosos archivos informáticos descubiertos en Burdeos. Sin embargo, todavía no han podido ser descifrados.