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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 14 febrero 2012

Vizcaya

DE CUANDO EN CUANDO

07.07.08 -

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Creo que no ha existido en nuestra villa un torero tan querido como Luis Mazantini. Nacido en Elgoibar de madre vasca y padre italiano, se educó en Bilbao y me atrevería a decir que la popularidad y entusiasmo que despertó este diestro no han sido superados por ningún otro as de la tauromaquia. Y como prueba de lo que digo les ofreceré algunos datos de la corrida que toreó en Vista Alegre en junio de 1884.
La estancia del diestro en la villa fue una apoteosis constante. No podía dar un paseo sin que le siguieran una turba de chiquillos, ya que la afición taurina se iniciaba entonces y por lo visto, en la edad infantil. De ello da fe esta gacetilla y vean ustedes lo que hizo Mazantini con la chiquillería:
«El domingo por la tarde el espada Mazantini no podía dar un paseo por las calles sin que le siguiera una buena parte de los chicos de Bilbao. Agradecido a tal escolta quiso hacerles un obsequio y les obsequió con toda la mercancía que llevaban los cuatro o seis barquilleros que encontró a mano». (Los lectores veteranos entenderán mejor aquel regalo recordando la ilusión de los niños de antaño por el bombo del barquillero).
Pero no sólo era la gente menuda la que se entusiasmaba con el torero, porque los aficionados adultos también supieron dar una calurosa y multitudinaria bienvenida a su torero. Acudieron a recibirle cuando llegó en tren a la villa y desde la estación, amenizados por una banda de música que interpretaba el pasodoble del torero, le acompañaron hasta su alojamiento en la fonda 'La Guipuzcoana'.
¿Se podía pedir más? Pues sí señor, se pudo pedir más, porque aquella noche y como remate del entusiasmo popular, «La Unión Artística» se plantó junto a la fonda y le obsequió con una serenata.
Lo malo fue que los bilbaínos no pudieron admirar también en el ruedo a su torero, porque tenía una mano lesionada y tuvo que ser sustituido por su colega Rafael Molina, el famoso 'Lagartijo'. Sin embargo, la decepción de los aficionados duró poco, porque al final pudieron ver en el ruedo a su héroe. Mañana se lo contaré Deo volente.
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