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El inicio de los Sanfermines se salda con un joven irlandés muerto al caer de las murallas

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Y Pamplona estalló
Una multitud bañada en cava volvió a tomar ayer la Plaza del Ayuntamiento en el chupinazo. / EFE
Un cohete de 20 gramos de peso que estalló a las doce en punto en el cielo de Pamplona desató, un año más, la alegría desbordante de vecinos y visitantes de la ciudad que ya vive los Sanfermines. La nota luctuosa tuvo como protagonista a un joven irlandés que falleció sobre las dos de la tarde al caer desde la zona alta de la Muralla del Redín al Portal de Francia. El fallecido es Aidan Holly, de 23 años, un joven nacido en Irlanda que se había desplazado el pasado día 4 a Pamplona con un grupo de amigos en un vuelo regular con destino Bilbao.
La concejal y diputada de Nafarroa Bai Uxue Barkos, pamplonesa de 44 años, se atuvo a lo acostumbrado a la hora de prender la mecha del chupinazo y se dirigió a las más de 12.000 personas que abarrotaban la Plaza Consistorial con la fórmula tradicional, en castellano y euskera: «Pamplonesas, pamploneses. ¡Viva San Fermín!; Iruindarrok. ¡Gora San Fermín!». En ese instante, con un volumen de 133 decibelios, sonido equivalente al despegue de un avión a reacción, la fiesta explotó.
La Policía Municipal filtró en los accesos a la plaza el mayor número posible de huevos y otros ingredientes destinados a ensuciar -cacao en polvo, harina, colorantes-, un propósito en el que se emplean a fondo cuadrillas de adolescentes que ya gozaban embadurnados e irreconocibles desde una hora antes del cohete. Las botellas de espumosos baratos eran descorchadas y agitadas con más ritmo conforme avanzaban las agujas del reloj camino del mediodía; se sucedían los cánticos. La plaza Consistorial se convirtió, un año más, en una olla a presión.
Cuando faltaban tres minutos para las doce, los timbaleros y clarineros salieron al balcón del primer piso del Ayuntamiento. Se abrieron las puertas de los balcones y entre el griterío ensordecedor salió Uxue Barkos arropada por sus compañeros de corporación, entre ellos la alcaldesa Yolanda Barcina. En ese instante, la Plaza del Ayuntamiento era una mancha roja con los miles de pañuelos tensados entre brazos en alto.
Por delante, ocho días y medio de fiesta total, noche y día, con una enorme afluencia de visitantes, este año sobre todo al principio de la fiesta y en la recta final, coincidiendo con los fines de semana. Hoy Pamplona vivirá el día grande de sus fiestas honrando a San Fermín, copatrono de Navarra, junto con San Francisco Javier.
Será en la multitudinaria procesión por las calles del casco antiguo de Pamplona. Antes, a las ocho en punto, se correrá el primero de los ocho encierros, el acto que marca la personalidad de unas fiestas universales. Los toros de la ganadería extremeña del Conde de la Corte serán los primeros en salir desde los corrales de Santo Domingo.
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