Los españoles figuran entre los ciudadanos del mundo que mantienen más relaciones sexuales de pago. Uno de cada cuatro varones de 18 a 49 años ha contratado en alguna ocasión los servicios de una prostituta, lo que coloca a España muy por encima de los países más aficionados a los clubes nocturnos, según ha puesto de manifiesto un amplio estudio realizado por el Instituto de Salud Carlos III de Madrid, que es el mayor centro de investigación dependiente del Ministerio de Sanidad.
Los responsables del trabajo, los epidemiólogos Luis de la Fuente y María José Belza, querían conocer el porcentaje de hombres residentes en España que se iban de burdeles y los que utilizaban el preservativo en sus contactos. La investigación se justifica por el auge que están experimentando en nuestro medio enfermedades de transmisión sexual que se creían vencidas, en concreto la sífilis y la gonococia. El trabajo lo financió la Fundación para la Investigación y Prevención del Sida en España (FIPSE), sabedora de que ambas infecciones favorecen la transmisión del virus de la inmunodeficiencia humana. La experiencia confirma que entre el 30% y el 40% de las personas diagnosticadas de sífilis lo son también al mismo tiempo de VIH.
Un total de 5.143 varones respondieron a la encuesta. Según este estudio, el perfil del cliente habitual se corresponde con un hombre soltero, de cierta edad, nivel educativo bajo, nacido fuera de España y religioso practicante. Un 25,4% reconoce haber pagado en alguna ocasión por acostarse con una mujer. En los últimos doce meses lo hicieron el 5,7%. Y eso, ¿es mucho o poco?
De momento, es el récord del mundo. Los resultados obtenidos son «muy superiores» a los de los países donde se han hecho encuestas de este tipo. La diferencia en realidad es abismal. Entre los 'campeones' figuraban Australia y Reino Unido. Los varones de uno y otro país que dijeron haber buscado sexo entre luces de neón en los doce meses anteriores al estudio fueron de 1,9% y 1,3%, respectivamente. Un tercio.
Si se compara España con países con una población similar, el resultado es ya abrumador. Los alemanes, si es cierto lo que cuentan a los encuestadores, prácticamente no salen a comprar sexo (0,0%). Los griegos, sin embargo, son los únicos que se acercan a la plusmarca española, pero de momento no la baten, 5,3%.
Riesgo de infección
Conocido el interés de los varones españoles por el sexo de pago, faltaba por saber si, por lo menos, cuidan de su salud y de la de las mujeres que contratan. El 95% de los encuestados, una cifra muy alta, dice que sí, que siempre usa un preservativo. Los investigadores creen que el dato es bueno, que los hombres no miente, porque su respuesta coincide con la que han aportado las trabajadoras del sexo en investigaciones anteriores. Aún siendo muy elevado, los expertos consideran que un 5% de contactos sin prevención entraña un elevado riesgo de infección.
Los más osados son los mayores de 30 años, especialmente el grupo formado por los más precoces, por los que se iniciaron en el sexo antes de los 16. A los que no se lo pusieron en su última relación, los investigadores les preguntaron por qué lo hicieron. Contestaron que «impide realmente sentir el cuerpo del otro», que «crea desconfianza entre la pareja y que «son complicados de usar». Es lo que dijeron.