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Economía

04.07.08 -

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El proyecto de construcción de una nueva planta de coque en Petronor, una ambiciosa iniciativa de la empresa para mejorar su eficiencia y garantizar también la continuidad de la producción, será el principal reto al que se deberá enfrentar Josu Jon Imaz en los próximos meses.
La instalación, en la que serán invertidos 750 millones de euros, ha despertado un importante rechazo vecinal e incluso se ha convertido en la bandera del enfrentamiento político en la localidad vizcaína de Muskiz. En las últimas elecciones municipales, EA arrebató la alcaldía al PNV, precisamente después de incorporar como elemento estrella de su programa electoral el rechazo a esta factoría que, según sus detractores, incrementaría de forma notable la contaminación en la zona.
La planta de coque diseñada por Petronor viene a sustituir a otra iniciativa fracasada -la instalación conocida como IGCC-, que la empresa quiso implantar para utilizar los gases que se producen en el proceso de refino del petróleo en una instalación de generación de electricidad. Las dudas sobre la rentabilidad real de esta inversión llevaron al socio de la operación, Iberdrola, a abandonar la idea.
Con la instalación, la compañía persigue incrementar el volumen de gasóleo que se extrae en el proceso de refino, en detrimento del fuel oil y otros productos pesados, que han sufrido un notable descenso de demanda.
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