La ausencia del alcalde se hace notar desde hace un mes en las calles de Bilbao. Sobre todo cuando, como en la inaguración de la urbanización de El Carmelo, los vecinos se arremolinan en torno a los concejales para disfrutar del ambiente festivo que se han ganado tras soportar las obras. El martes Iñaki Azkuna no estaba allí para charlar con ellos, pero se aseguró de no perder detalle. «Sigo al pie del cañón en perfecta comunicación con mi equipo», dijo anoche en una entrevista telefónica . «Sé que ayer se abrió El Carmelo, que ya tenemos a la Ertzaintza y la Policía Municipal juntas en Deusto para que haya más coordinación y que el señor Sabas va a presentar esta semana el nuevo diseño de la plaza Bizkaia, porque la de ahora es horrorosa».
La convalecencia no ha hecho mella en su estilo, a pesar de las complicaciones. La «operación de fontanería» a la que se sometió el pasado 28 de mayo para corregir las secuelas derivadas del tratamiento del cáncer de próstata «fue muy bien», según explicó. Sin embargo, «a los diez o quince días, cuando en realidad me tenían que echar a la calle», sufrió una obstrucción intestinal. La dolencia «me ha vuelto loco durante doce o quince días» y ya «se está arreglando. Voy ganando la batalla», aseguró en declaraciones a Telebilbao. «Supongo que alguien especulará, pero no hay cosas raras, sencillamente es una complicación que me ha tocado. Pronto estaré en Bilbao».
Lágrimas de emoción
Tiene ganas de volver al «botxo, botxito. Cuando cantemos esa canción en el Arriaga...» La ciudad también le echa de menos. Durante su convalecencia, no la ha perdido de vista. Envió un mensaje de solidaridad a este periódico tras el atentado en la rotativa de Zamudio y emocionó con su saludo a los asistentes al mitin del PNV en el BEC. Ayer, en el programa televisivo, se mostró distendido, pegado a la calle. Sus colaboradores saben que está pendiente de los asuntos municipales, de cada junta de gobierno. En la entrevista se acordó de ellos. De Ibon Areso, que ha asumido la máxima responsabilidad del Ayuntamiento en su ausencia, dijo que es «un gran alcalde y un gran amigo».
Tampoco se olvidó de Julia Madrazo, su gran aliada, que «se ha quedado de alcaldesa cuatro o cinco días. Me llamó para decirme que me había cambiado varias calles y le contesté: 'has hecho muy bien'». En apenas cinco minutos, habló de las personas que han llamado al Ayuntamiento para interesarse por él -«me han saltado lágrimas de emoción»- y hasta del tiempo. «Espero que este fin de semana no llueva». Se despidió con recuerdos «a todos los de la villa. Gracias por escucharme, un abrazo». Aunque quizá fue aún más elocuente su saludo. Cuando le preguntaron qué tal está, contestó: «Pues con ganas de veros. ¿Ya está bien, no?».