Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Economía

03.07.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
E l presidente Zapatero se tragará muchas de las frases que ha pronunciado en estos últimos meses, en referencia a las cuestiones económicas. Ha sido demasiado optimista, como era su obligación, pero también ha sido excesivamente imprudente. Primero, se enzarzó en una discusión nominalista sobre el 'nombre de la cosa' que carece de sentido. «Desaceleración» es algo objetivo y ocurre cuando se pierde velocidad de avance. Los teóricos de la economía han convenido que una «recesión» se da cuando se acumulan dos trimestres consecutivos con crecimientos negativos. Ambas situaciones son objetivas. Sin embargo, «crisis» es algo que cada cual interpreta a su manera. Suena a problema gordo, pero queda a la discreción particular cómo de gordo y duradero ha de ser el problema para transformarse en una crisis. Evidentemente, nos hemos desacelerado mucho, y como todavía no hemos llegado a la recesión, debemos deambular por algún lugar de la crisis. Pero la discusión es inútil, también, porque a pesar de lo que dijo ayer el presidente en su comparecencia ante el Congreso, la recesión está a la vuelta de la esquina e incluso es probable que la hayamos doblado ya en el segundo trimestre.
Ha dicho, incluso, que su peor dato de paro será mejor que el mejor dato de Aznar. Pues va a ser que no. Ayer supimos que el desempleo ha aumentado en el mes de junio por primera vez en quince años y, lo que es mucho peor, también destruimos empleo al haberse reducido la cifra de afiliados a la Seguridad Social en casi 200.000 personas.
Luego aseguró que la culpa de nuestros males está en el precio del petróleo y en los tipos de interés y que él no tenía la responsabilidad. Correcto. Pero si ahora elude las suyas por causa de las 'injerencias externas', que devuelva los méritos que se arrogó cuando pintaban oros gracias a las mismas. Es justo, ¿no?
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS