El mercado del automóvil no levanta cabeza. Las ventas acumulan una caída del 17,6% en el primer semestre, el recorte más intenso desde 1993, cuando España estaba hundida en plena recesión por la carestía del petróleo. Las matriculaciones, renqueantes desde que el frenazo de la economía y la subida de tos se dejan notar en los bolsillos de las familias, se desplomaron un 30,8% en junio -un periodo tradicionalmente favorable al sector- al situarse en 114.958. Se trata del peor dato en ese mes en los once últimos años. En lo que va de ejercicio, han salido a las carreteras españolas 702.368 vehículos; es decir, casi 150.000 menos que a estas alturas del pasado ejercicio. Hasta las empresas de alquiler han dejado de comprar, temerosas de un mal verano.
Ese brutal descenso es fruto del parón del consumo, alimentado por el imparable ascenso del euríbor en un país hipotecado hasta las cejas, el incremento del paro y los negros nubarrones que se ciernen sobre el país. Tal cúmulo de circunstancias ha minado la confianza de los ciudadanos, que se resisten a realizar gastos de cierta envergadura ante la necesidad de apretarse el cinturón o por temor a un futuro incierto.
La evolución de este sector es uno de los mejores termómetros para medir la situación económica de un país. En este caso, el diagnóstico es de fiebre alta. La fotografía no puede ser más desoladora. Las cifras ofrecidas ayer por las patronales de fabricantes (Anfac) y vendedores (Ganvam) confirman lo evidente: la crisis ha llegado para quedarse y es más profunda en esta actividad de lo que nadie se atrevía a imaginar hace sólo unos meses.
Los propios actores del mercado automovilístico se afanan en encontrar fórmulas que salven sus números y se resignan a que el desplome al cierre de año pueda rondar el 20%. El pasado enero sólo esperaban un retroceso del 2%. La única esperanza que les queda es que el Plan Vive, puesto en marcha este mes por el Ministerio de Industria, consiga reanimar algo un mercado en caída libre. Está dirigido a la adquisición de automóviles 'econóligos' que sustituyan a otros con más de quince años de antigüedad.
La inquietud de los consumidores ante las oscuras perspectivas económicas ha frenado en seco las ventas de los concesionarios. Además, las difíciles condiciones crediticias -con el euríbor por encima del 5% y los bancos analizando con lupa a quiénes prestan dinero- constituyen otra traba para el sector.
En el primer semestre, las ventas a empresas cayeron un 11% y un 25,3% las realizadas a particulares, un 25,3%. Un dato llama la atención sobremanera: el retroceso del 2,6% -un 20% en junio- de las operaciones de los alquiladores de coches, los únicos que hasta ahora mantenían el tipo. El panorama hace prever un frenazo brusco del turismo y nadie quiere verse 'pillado'. Algunos concesionarios, que acumulan enormes 'stocks', ya se han lanzado a vender sus 'kilómetro-cero' y sus vehículos de ocasión a los países del Este de Europa.
Todo en negativo
Los datos en España son preocupantes. Entre enero y junio, las matriculaciones se desplomaron en torno a un 30% -casi el doble de la media nacional- en comuniddes como Canarias, Baleares o Murcia, y el 23% en La Rioja. Todos los mercados y segmentos presentan registros muy negativos. Los peores, los de los monovolúmenes, cuya comercialización ha caído un 48% en ese periodo al pasar de 19.495 unidades en la primera mitad del pasado ejercicio a apenas 10.000. En el caso de los turismos pequeños y de gama media-baja, el retroceso es del 18,2% y 8%, respectivamente.
La crisis afecta también al mercado de vehículos industriales. La compra de furgonetas, camiones -grandes y pequeños- y vehículos gran tonelaje se ha hundido desde enero. Sólo los microbuses salvan la temporada, con un incremento de las operaciones del 74% en lo que va de año.
País Vasco
El fuerte descenso en las ventas de vehículos ha afectado en diferentes intensidades a los tres territorios históricos vascos, según las cifars aportadas ayer por el sector. Mientras en Vizcaya y Guipúzcoa el desplome ha sido inotable, Álava ha resistido los embates de la crisis.
Las matriculaciones de turismos y todoterrenos en esta provincia registraron una caída en junio de sólo el 0,8%, frente al 33% de Vizcaya y el 29,5% el Guipúzcoa. Sin embargo, el descenso en el segmento de vehículos industriales fue más acusado en ella - 38%- que en las otras dos, donde alcanzó el 31, 3% y el 21%.