El futuro Manhattan de Bilbao deberá reforzar sus cimientos antes de mirar hacia el cielo. El deterioro urbanístico de Zorrozaurre obligará a invertir más de 4,5 millones de euros en la rehabilitación de viviendas y 4,3 en viales, zonas verdes, espacios comunes y otras obras de urbanización. Un informe encargado a la Universidad de Deusto describe con detalle el embrión del que será el último gran emblema de la ciudad. Un barrio con pocos vecinos, alrededor de 400, que necesita una intervención integral y quiere preservar su identidad a la sombra de los rascacielos.
Los datos del estudio avalan la petición de que la zona se declare Área de Rehabilitación Integrada (ARI), lo que supondrá entre un 15% y un 20% más de subvenciones procedentes del Gobierno vasco. La tasa de paro es del 9%, lo que triplica la media de Euskadi, y las necesidades superan con creces los límites estipulados. Si el valor total de la edificación es de 5,8 millones, el coste de las reformas ascenderá, como mínimo, al 80% de esa cantidad. En la urbanización, el desfase es aún mayor. Cuesta más lo que hay que hacer que lo ya existente, valorado en 1,6 millones.
La sociedad municipal Surbisa trabaja con estos datos sobre la mesa y espera comenzar las obras de rehabilitación en otoño de 2009, tras la aprobación definitiva del plan especial que definirá al detalle todo el diseño de la zona. «Antes de eso se podrán hacer algunas reparaciones urgentes y de consolidación estructural», explica la delegada de Urbanismo, Julia Madrazo. La concejala asegura que «ha costado mucho» incluir la rehabilitación de los edificios de viviendas de Zorrozaurre «como un coste más del proyecto urbanístico».
Lo más fácil es hacer tabla rasa y pagar los realojos, algo que en este caso era «innegociable». Los vecinos tendrán que poner de su bolsillo, pero podrán acceder a dos tipos de ayudas: las de Surbisa, que ha reservado una partida de 4,5 millones, y las del Gobierno vasco. La comisión gestora de Zorrozaurre, por su parte, correrá con los gastos de la urbanización. Ahora se están definiendo los criterios para conceder subvenciones, que tendrán en cuenta la situación económica de las familias y el alcance de las intervenciones. Se incentivará, por ejemplo, a quienes pongan ascensor o sistemas de ahorro energético. Los residentes contarán con «apoyo técnico» y Surbisa abrirá una oficina para seguir el proceso a pie de obra.
El informe de la Universidad de Deusto se basa en 159 encuestas que representan al 75% de las familias del barrio. Los profesores Maite Aurrekoetxea y Jon Leonardo también han analizado los datos del último censo y los del estudio realizado por el Eustat sobre las condiciones de vida en Euskadi. Lo primero que llama la atención es la juventud de la población en contraste con el perfil de Bilbao. Zorrozaurre se ha convertido en un refugio de gente joven «que ha encontrado un lugar próximo al centro no excesivamente caro» y que convive «con un contingente relativamente importante de personas del barrio de toda la vida».
Estos dos grupos de población tienen su reflejo en los indicadores económicos. La tasa de paro es elevada y el 23% de los vecinos sufre una situación de dependencia derivada de algún tipo de discapacidad. Tanto estos datos como los de hogares perceptores de la renta básica vuelven a situarse «muy por encima de la media» de Euskadi.
Ninguno de los 47 edificios de viviendas del barrio tiene ascensor ni garaje y los inmuebles, de principios del siglo XX, presentan serios problemas de conservación. Los defectos estructurales afectan a fachadas, portales y escaleras en más del 70% de los bloques. De puertas adentro, la mitad de las casas tienen deficiencias en techos y paredes, el 44% presenta desniveles en los suelos y el 46%, humedades. El deterioro se acentúa por el «incesante»trasiego de camiones de gran tonelaje, con su carga de ruidos, hacia el parking de Aparcabisa.
En el barrio que más mira hacia el futuro en Bilbao quedan «vestigios de esplendor» -como el palacete recién rehabilitado- y, por encima de todo, un fuerte sentimiento de arraigo. La concejala del PP Cristina Ruiz, socióloga de profesión y consejera en el distrito de Deusto, cree que el informe es un «fiel reflejo de una realidad desconocida en otras zonas de la ciudad» y que obligará a «redoblar los esfuerzos de las instituciones para arrimar el hombro» en el proyecto. El Consejo de Distrito va a organizar esta misma semana una comisión técnica monográfica sobre Zorrozaurre.