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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 16 septiembre 2014

Sociedad

SOCIEDAD
Los pitufos invaden Bilbao
Los gnomos azules cumplen 50 años y el centro de la ciudad ha amanecido tomado por miles de ellos. Se pueden coger; eso sí, sin acaparar, uno por persona

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La primera vez que los gnomos azules se dejaron ver fue un 23 de octubre de hace 50 años. En la revista belga 'Spirou', en una historieta llamada 'La flauta de seis agujeros' y firmada por un tal Peyo, el protagonista, 'Johan', oye de pronto una vocecilla molesta que viene del suelo: «¿No puedes mirar dónde pitufas? ¡Casi me pitufas!». Y al mirar hacia abajo, un pequeño ser de color celeste sale de detrás de una roca seguido de otros como él. Los bilbaínos vivirán hoy situaciones similares, ya que 5.000 duendecillos han invadido esta madrugada la ciudad. Y son para llevar a casa; eso sí, sin acaparar, que está feo.
Primero fueron las vacas, que pacieron durante semanas en los prados urbanos con sus alegres colores. Después, llegaron las palomas. Y ahora, pitufos, pero pitufos blancos; los niños deberán pintarlos como quieran y enviar una foto con el resultado para participar en un concurso. Los muñecos son todos iguales, de unos 20 centímetros de alto, y machos; no hay 'pitufinas', esa versión femenina que en realidad fue creada como criatura fea y malvada por el brujo Gargamel para causar problemas. Menos mal que Papá Pitufo la transformó después en un ser hermoso y completamente frívolo que trae de cabeza a sus compañeros.
La idea de la invasión azul parte de los herederos del dibujante Pierre Culliford 'Peyo', que han decidido celebrar las bodas de oro de estos seres con una iniciativa que ha recorrido ya varias ciudades de Europa -Lieja, Angulema y Milán, entre otras, hasta un total de 18- y que ahora llega a Bilbao. La villa pugnaba con Barcelona y Valladolid para acoger la iniciativa, pero la Asociación de Comerciantes Bilbao Centro, con la ayuda del Ayuntamiento, logró convencer a los belgas de que el 'botxo' era ideal.
Evitar tumultos
Jorge Ayo, gerente de dicha asociación, dice que esto es consecuencia de una «anécdota»: «Todo sucedió a partir de un contacto con la delegada de la organización en Bilbao y de mi afición por los cómics. Ella me comentó que celebraban el cumpleaños de los pitufos y le planteé que quizás podíamos poner muñequitos en nuestros escaparates, sin saber que en Bélgica ya estaban preparando algo así. Con lo que enseguida nos interesó. Sabíamos que había otras ciudades españolas candidatas, pero los belgas parecían muy interesados en el Guggenheim y estaban contentos con la infraestructura y el apoyo que nos iba a proporcionar el Ayuntamiento, así que ganamos».
Varias personas de la organización -son 50, 12 de ellas belgas- han trasnochado para colocar miles de muñecos en nueve puntos de la ciudad. Se encargan también de vigilar para evitar tumultos y que los abusones intenten llevarse más de uno o dos por persona. «En Milán -dice Ayo- la prensa anunció antes de tiempo la historia y la gente estaba preparada para acudir en masa a coger los pitufos, así que tuvieron que cambiarlos de lugares. Pero aquí todo está controlado». Durante el fin de semana, varias 'patrullas' reponedoras seguirán colocando un grupo pequeño aquí y otro allá para sorprender a los viandantes. Y 500 comercios de la zona los exhiben ya en sus escaparates -éstos ni se cogen ni se venden-.
Mini-invasiones
Una exposición recorre, además, la historia de los pitufos en la zona de Abandoibarra, en la explanada junto al Guggenheim. Los que se hayan quedado sin muñecos siempre podrán comprarlos a 10 euros en el 'stand' que Unicef ha dispuesto allí; con las ventas seguirán ayudando a los niños que lo necesitan. También irá a parar a ellos el dinero que se saque de subastar el pitufo gigante que ha pintado la ciclista vasca Joane Somarriba, junto a los muñecos decorados por otras personas populares del resto de ciudades europeas donde se celebra esta iniciativa; es el caso de Luciano Benetton (en Milán), dueño de la marca de ropa italiana, y Albert Uderzo (en Angulema), uno de los padres de 'Asterix y Obelix'. La subasta tendrá lugar en Bruselas el 23 de octubre, justo el día del 50 aniversario.
Junto a la gran invasión, otras mini invasiones se están producien en los centros escolares Cervantes, Jesuitas, Escolapios y Colegio Público Indautxu; los niños comprueban con sorpresa cómo las aulas cuentan con nuevos 'alumnos'. Otra 'delegación azul' tiene previsto visitar a los chavales ingresados en el Hospital de Basurto. Para completar el espectáculo, un zepelín con forma de pitufo durmiente sobrevuela la ciudad al amanecer y el anochecer.
Los herederos de Peyo están detrás de una nueva adaptación al cine de los duendes azules en 3-D y de la publicación de un nuevo álbum musical, parte de cuyos beneficios irá a parar también a Unicef. 50 años después, los pitufos siguen dando qué hablar, pese a que todavía no se haya averiguado si tienen pelo bajo el gorro, la función concreta de esa colita trasera tan mona ni por qué les arrebata la zarzaparrilla.
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