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LA RIOJA
El Ebro vuelve a inundar la vieja playa de Logroño
03.06.08 -

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El río volvió a hacer de las suyas. Una crecida inundó ayer el entorno logroñés de la antigua Playa del Ebro, ubicada en la margen izquierda. Las huertas de Varea también conocieron el ímpetu del agua. El caudal alcanzó los 1.174 metros cúbicos por segundo y el nivel se elevó hasta los 4,39 metros. Fue la mayor crecida conocida en Logroño desde el año 2003, cuando la avenida se disparó hasta los 2.300 metros cúbicos por segundo y los 5,80 metros de altura.
Los malos augurios irrumpieron de madrugada: la crecida discurría entonces a la altura de Miranda de Ebro. En estos casos, la lógica hidráulica es inapelable. Horas después, llegó a Logroño. Fuentes de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) explicaron que la causa de esta avenida, generalizada en el Eje del Ebro, reside en las copiosas precipitaciones registradas en la Cuenca Alta y el Sistema Ibérico a lo largo del último fin de semana.
A mediodía, la antigua Playa del Ebro se había convertido en un auténtico lago. El agua anegaba por completo las instalaciones del camping 'La Playa'. Cubos de basura, bombonas vacías y colchones flotaban con total libertad por entre los edificios y los 'bungalows'. Los responsables del negocio habían desalojado a sus clientes y, teléfono en mano, trataban de avisar a aquellos que habían reservado plaza para estos días.
Tareas de achique
Los propietarios del restaurante 'El rincón de Julio' llegaron al establecimiento en torno a las tres de la mañana. Imaginaban la que se avecinaba. No en vano acumulan un largo historial en materia de inundaciones. Entrada la mañana, la bodega del establecimiento estaba sumergida y la terraza, totalmente anegada. Al tiempo que arreciaban las tareas de achique y colocación de sacos de arena, el agua comenzaba a penetrar en las cafetería y los salones interiores.
A diferencia de lo ocurrido el año pasado, las instalaciones de la Sociedad Deportiva Hípica Militar no se libraron del agua en esta ocasión. Pistas, oficinas y cafetería estaban totalmente empantanadas. El complejo deportivo Adarraga tuvo mejor suerte. Aunque la piscina, actualmente vacía y en proceso de reparación, se llenó en cuestión de minutos, el frontón y las pistas apenas sufrieron las consecuencias de la crecida.
Poco después del mediodía, el alcalde de Logroño, Tomás Santos, y el concejal de Seguridad Ciudadana, Atilano de la Fuente, visitaron a los afectados. «Lo primero», explicó el regidor, «es hacer un llamamiento a la tranquilidad ciudadana». En esta línea, apuntó que, aunque el nivel del río es «importante», la situación «está controlada dentro de lo que se puede controlar» una crecida.
Destacó que «el personal de Protección Civil, Confederación Hidrográfica del Ebro, Policía Local y Cuerpo de Bomberos llevan varios días pendientes de la situación». De la Fuente aludió a la necesidad de prolongar el espigón de la Playa del Ebro. En su opinión, el agua tiene «una entrada muy fácil a la altura del camping» y la construcción de esta estructura mitigaría las consecuencias de las crecidas del río en la zona.
Recordó que el programa especial de recuperación de las riberas contempla la instalación de un embarcadero en ese punto, una infraestructura que implicaría la construcción del dique. En consecuencia y según sus cálculos, el problema podría quedar resuelto en un plazo de medio año. «Lo que sí es lamentable», dijo, «es que algo que se podría haber hecho hace unos años aún esté pendiente».
La crecida también afectó a algunos puntos de la huerta de Varea, donde el agua anegó los cultivos. Además, el Ebro registró algunos desbordamientos puntuales y sin consecuencias en otros municipios de La Rioja, como Haro o Alfaro. Curiosamente, la avenida sí ocasionó problemas en Calahorra. El aumento del caudal provocó filtraciones en la potabilizadora, que obligaron al Consistorio a desaconsejar el consumo de agua por tiempo indefinido.
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