Javier Madrazo sufrió ayer un importante toque de atención por parte de los compromisarios de la VII asamblea de EB. Algo más del 38% de los participantes en el cónclave que se inició ayer en el Palacio Euskalduna negó su apoyo a la gestión del actual coordinador general. La labor del consejero de Vivienda en estos últimos cuatro años al frente de la coalición recibió, no obstante, un respaldo del 61,84 por ciento.
El líder de Ezker Batua tiene garantizada, no obstante, su reelección en la votación de hoy. El sector oficial recibirá el apoyo del PCE-EPK y superará el 62,8% de respaldo que se había autoexigido el propio Madrazo para aceptar su continuidad. Los comunistas optaron ayer por abstenerse -opción que sumó el 14,21% de los votos- al no haber participado de forma directa en la gestión del partido en los últimos años. El EPK tiene ahora, sin embargo, un pacto con Madrazo para integrar a algunos de sus miembros en la estructura directiva.
El informe que ayer se votó obtuvo 261 papeletas a favor de los 422 delegados presentes, de los algo menos de quinientos compromisarios que conforman la asamblea. Asimismo, se contabilizaron 101 papeletas en contra -el 23,93% que se atribuye a las corrientes Encuentro plural Alternativo (EPA), Batzen e independientes- y 60 abstenciones -que se asignan al PCE-EPK-. Este resultado constituye «un revés» para Madrazo, aseguró el ex director de Bienestar Social del Gobierno vasco y cabeza visible del EPA, Ángel Bao.
No todo fueron reveses para el sector oficial. El coordinador general vio fortalecida su posición al rechazarse la enmienda a la totalidad de la ponencia política que habían presentado los críticos que lidera el parlamentario Oskar Matute. Idéntico camino siguió una propuesta parcial sobre las incompatibilidades de los cargos que pretendía limitar la capacidad de acción de Madrazo.
En su primera intervención en el cónclave, líder de Ezker Batua arrancó con un golpe de efecto y apostó por poner en marcha un «proceso constituyente» para alumbrar «una nueva EB». Es la única manera, dijo, de volver a ilusionar a los ciudadanos vascos de izquierdas. Sobre el congreso de Bilbao sobrevuelan los malos resultados cosechados en las últimas elecciones generales, en las que EB perdió la mitad de los 102.000 votos que logró reunir en marzo de 2004. Un retroceso que ha impulsado a un sector de la coalición a exigir una «profunda renovación» interna, lo que ha provocado la presentación de una candidatura alternativa para dirigir el partido.
Madrazo que reconoció la «mala situación» de la coalición, abogó por acometer un «proceso constituyente» que sea «una refundación o una renovación de la coalición» para «recomponer la relación del partido con la base social y cultural de la izquierda crítica». Esta operación, añadió, serviría para «aunar el respaldo de nuestro voto tradicional y fortalecer el proyecto con nuevas adhesiones».
La asamblea, a su juicio, constituye una oportunidad «para el debate, la convivencia y la autocrítica seria y rigurosa» hasta recuperar un discurso «centrado en las necesidades reales de los ciudadanos». En este sentido, reiteró la conveniencia de «una reinvención o relanzamiento» de la formación, 22 años después de la creación de EB, «para hacerla más atractiva, ambiciosa, creíble e ilusionante».
Por su parte, el líder de los críticos, Oskar Matute, se mostró muy escéptico ante esta declaración de intenciones, porque, recalcó, Madrazo no había «asumido errores». En su opinión, una refundación de EB «se sostiene sobre la base de un cambio real, profundo, honesto y transformador». «En ese sentido, nos ha resultado insuficiente y, por eso, no hemos apoyado el informe de gestión y, quizá, el que no haya sacado el 62,8% que establecía como mínimo, es una reflexión que también él debiera realizarse», apostilló.
En la misma línea se pronunció el también miembro de su lista Ángel Bao, quien calificó las declaraciones del coordinador general como «un brindis al sol». «Salvando las distancias, es como le ocurre al PP con Rajoy. No es creíble que, tras trece años, se proponga como promotor de una nueva forma de hacer política», apuntó.
Sin hipotecas
Más condescendiente se mostró la líder de la corriente del PCE-EPK, Isabel Salud, quien justificó su abstención porque «no íbamos a aprobar un trabajo en el que no hemos participado». Sin embargo, anunció el apoyo que darán hoy a la candidatura oficial, al formar parte de ella. «Desde dentro intentaremos desatascar los conflictos que pudiera haber e incentivar la participación», zanjó.
Durante su discurso, Madrazo no quiso eludir otro de los temas de calado del cónclave: la participación de la coalición en el Gobierno vasco. «Una cuestión que ha polarizado el debate preasambleario», admitió. Una decisión, prosiguió, «avalada» en 2005 por la militancia y de la que «estoy satisfecho». A su entender, el balance de la acción en el Ejecutivo ha sido «claramente positivo» y ha contribuido a mejorar la calidad de vida de los vascos.
En este contexto, subrayó que su formación no tiene «ninguna hipoteca con nadie, ni con el PNV» por compartir gobierno en Lakua, «ni con el PSE» por hacerlo en el Ayuntamiento de San Sebastián, «ni con Aralar» por haber alcanzado un acuerdo de coalición.