'Yo participo, tú participas, ella participa, nosotros participamos, vosotros participáis, ellos se benefician'. Este eslogan conmemorativo del cuarenta aniversario de las revueltas de mayo del 68 lucía ayer en la parte posterior de las camisetas, de color malva, de algunos de los delegados participantes en la VII asamblea general de Ezker Batua celebrada en el Palacio Euskalduna de Bilbao. Era la única diferencia apreciable a simple vista entre algunos de los miembros del sector crítico frente a los del oficial.
Portaban esas prendas militantes de la corriente Encuentro Plural Alternativo (EPA), que, además, hacían proselitismo de su causa. Las vendían al módico precio de diez euros entre debate y debate. El gesto trataba de denunciar cómo algunos dirigentes de EB, en referencia a su líder Javier Madrazo, «dicen que todo el mundo participa, pero no tienen en cuenta a la militancia y sus políticas buscan el beneficio personal».
La venta de camisetas se efectuaba sin ningún disimulo en el atrio del palacio de congresos, mientras, a media mañana, los compromisarios aprovechaban un receso para tomar un café. La bollería 'voló' en menos de un cuarto de hora. Los asistentes sabían que la jornada iba a ser larga y, como sucedió, permanecerían allí hasta bien entrada la noche.
Los partidarios de las dos candidaturas se entremezclaron en la sala de convenciones. Críticos y oficialistas codo con codo. «Los grupos que se forman, normalmente, se corresponden con las asambleas locales cuyos integrantes llegan más o menos al mismo tiempo», explicaba un miembro de la organización.
La sala contaba como decorado con un fondo verde con inscripciones de EB y el lema de la asamblea: 'Ezker batua, Ezker gorria. Izquierda vasca, izquierda social, izquierda federal, izquierda republicana'. Cuatro fotografías de un obrero, una doctora y dos jóvenes adornaban el cartel. El estrado estaba formado por una fila de mesas integrada por la presidencia saliente. En otra hilera, más abajo, se sentaban los miembros de la Mesa que dirige el cónclave, presidida por el coordinador de Álava, José Miguel Fernández.
Ensalada y entrecot
A mediodía, una nota de prensa, firmada por la corriente Ezkerra Berpizten, enrarecía el ambiente. Denunciaban que «por primera vez» en la historia de la formación «se ha impuesto la censura» en un cónclave, al restringir el acceso de la Prensa a los debates y al no invitar a ningún partido ni sindicato.
Por lo demás, la asamblea transcurrió dentro del orden previsto, salvo algunos «momentos puntuales de crispación» durante la discusión de alguna enmienda. Según relató una delegada, uno de esos instantes se produjo cuando se propuso que una de las votaciones fuera secreta. Iniciativa que fue rechazada, «porque retrasaría mucho» el desarrollo del congreso.
Uno de los mejores momentos para los asistentes llegó con la comida. El restaurante Jauregia, en el propio auditorio, sirvió una ensalada templada y un entrecot con salsa de hongos que permitió a los 565 comensales coger fuerzas para una larga tarde.