¿Por qué el Gobierno vasco decide que alumnos que han cursado todos sus estudios en euskera hasta los 15 años hagan el examen PISA en castellano? El consejero de Educación Tontxu Campos trató ayer de dar una explicación en el Parlamento vasco a ese interrogante que le planteó PSE y PP. Su respuesta fue clara: una gran parte de los escolares vascos de cuarto de la ESO del modelo D «no tiene una capacitación lingüística» suficiente para poder expresar los conocimientos en su idioma de aprendizaje. Lo hacen mejor en la lengua materna. «La prueba PISA evalúa competencias que se adquieren dentro y fuera del aula, y el alumno pasa fuera de la escuela el 87% de su tiempo. Sólo está un 17% de su jornada en contacto con el euskera; es lógico que expresen mejor sus conocimientos en el idioma familiar», defendió el consejero.
La comparecencia de Campos tiene que ver con los datos que salieron a la luz tras la última evaluación PISA 2006 en Euskadi. Se presentaron 3.900 alumnos: mil de la línea en castellano, 800 del modelo bilingüe y más de 2.000 del sistema de inmersión en euskera. Sólo un 26% de los que estudiaban en el modelo D -aquellos con padres euskaldunes- se examinaron en la lengua vasca. «Sorprende que un alumno de 15 años, escolarizado desde los tres años, no sea capaz de hacer una prueba en su idioma de aprendizaje», apuntó Isabel Celaá. La parlamentaria del PSE calificó de «alarmante» el «miedo» que tiene la Administración por que los estudiantes vascos hagan las pruebas internacionales en su idioma de escolarización. Reclamó al Departamento de Educación que haga un examen a los alumnos en su lengua materna y en la de aprendizaje para comprobar las consecuencias reales «en los resultados académicos» de utilizar un idioma que no es el familiar.
La portavoz socialista recordó que Euskadi es la comunidad que más invierte por alumno, el «doble que otras», mientras que ocupó el octavo puesto en Ciencias, el sexto en Matemáticas, y el segundo en lectura de las diez autonomías españolas que se presentaron a PISA. Animó de nuevo al consejero a buscar un consenso con los partidos para poder avanzar en la reforma de la Educación. «En Finlandia hay un pacto de base entre todas las fuerzas políticas en materia educativa», apuntó.
Los populares mostraron su sospecha de que la decisión de hacer las pruebas internacionales en euskera «trate de ocultar un mayor nivel de fracaso escolar», expuso Iñaki Oyarzabal. Al parlamentario del PP le parece una contradicción que «Educación admita la importancia de la lengua materna en el aprendizaje, en la capacidad del alumno para expresar sus conocimientos» y, a la vez, «todas sus políticas conduzcan a arrinconar el castellano de la enseñanza», subrayó.
Recordó también que las mejores calificaciones en PISA las obtuvieron «los colegios concertados de modelo A». El parlamentario lanzó varias preguntas al consejero: «Si es cierto que se obtienen mejores resultados, ¿Por qué no se permite a los alumnos de Bachillerato, por ejemplo, examinarse en su idioma familiar para obtener mejores calificaciones? ¿Estamos limitando su capacidad para seguir estudios superiores?», destacó. El PP coincidió con el PSE en que los resultados de las pruebas internacionales «no se corresponden» con la inversión que hace Euskadi.
Proceso de evaluación
A juicio de Campos, las notas de los alumnos del modelo D que se examinaron en castellano en PISA demuestran ante todo que «logran las mismas competencias» que los de la línea A. El consejero defendió, además, el proceso evaluador. Presentó un documento en inglés de la OCDE en el que el responsable de la evaluación internacional, Andreas Schleicher, certifica que «técnicamente» las pruebas realizadas por el Instituto Vasco de Evaluación (IVEI) son «irreprochables», según detalló por escrito el Departamento de Educación.
El consejero defendió que el dinero que dedica el Gobierno vasco a Educación no repercute directamente en las calificaciones de PISA. Argumentó que la propia OCDE señala que la inversión «explica sólo el 19% de la variación de resultados entre países». Influyen principalmente, citó, «el índice social, económico y cultural» -eso explicaría que la concertada saque mejores calificaciones- y, en el caso del último test, la «actitud del alumno hacia las Ciencias». Campos aprovechó para invitar a PP y PSE a «ahondar» en el consenso en materia educativa, «siempre que defiendan en Euskadi la misma postura que en Madrid (PP) o Baleares, Cataluña y Galicia (PSE), en referencia a que en esas comunidades «apoyan» el bilingüismo.
El director del Instituto Vasco de Evaluación e Investigación, Josu Sierra, que compareció también ante la comisión de Educación, se llevó al Parlamento la grabación de unas declaraciones de Esperanza Agirre. Y las puso, ante la indignación de los populares. La presidenta de la comunidad de Madrid anunciaba la puesta en marcha de escuelas bilingües con inglés. ¿Por qué lo que sirve para el inglés no sirve para el euskera?, preguntó Campos.
Sierra admitió que los escolares que hacen el examen PISA en su lengua materna juegan «con ventaja». «La competencia lingüística está fuertemente relacionada con el rendimiento», subrayó. Explicó que los alumnos de Secundaria «son aprendices de euskera, que no llegan a un dominio del idioma». El responsable del IVEI detalló, además, que «las pruebas PISA y otras internacionales tienen una gran carga lingüística».