
San Gil esperó hasta última hora para hacer pública una medida que en algunos ámbitos del partido ya se temía, pero que entre destacados dirigentes pertenecientes a sectores del PP vasco más alejados del entorno de la presidenta causó un auténtico terremoto. Máxime por el hecho de llegar tan a última hora: hoy era la fecha límite para la conclusión de las ponencias política, estatutaria y económica, que esta misma semana se distribuirán a los 3.025 compromisarios que participan en el decimosexto congreso para que puedan presentar enmiendas. Así que, más que «abandonar la redacción» del texto, lo que ha hecho San Gil es negarse a estampar su firma en el mismo.
El escueto comunicado del PP vasco no explicita cuáles son las «diferencias de criterio fundamentales» surgidas entre la dirigente vasca y los otros dos ponentes, el presidente del PP canario y vicepresidente del Ejecutivo autonómico, José Manuel Soria, y la senadora Alicia Sánchez Camacho, presidenta del PP de Gerona. La nota sólo añade a lo ya dicho que María San Gil «no renuncia a seguir aportando sus puntos de vista para colaborar en la mejor propuesta y estrategia políticas del partido».
Sin embargo, en las últimas semanas se vienen lanzado desde el núcleo más próximo a Rajoy pronunciamientos de difícil encaje con el discurso y la práctica política del PP vasco con San Gil al frente. El pasado domingo, la portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, apuntaba en una entrevista radiofónica que quizás había que pensar en modular un tanto el mensaje en Cataluña y el País Vasco, a la vista de los resultados obtenidos en las últimas generales. El propio Rajoy -que tiene programada una visita a Vitoria este jueves- apostaba también el pasado viernes, en una conversación informal con periodistas, por una cierta aproximación a los nacionalistas vascos y catalanes, al menos en cuestiones económicas.
Pacto antiterrorista
Ayer se le preguntó a uno de los coautores de la ponencia, José Manuel Soria, hombre cercano a la línea de Rajoy y aliado de Coalición Canaria en el Gobierno insular, por si esa supuesta pretensión de moderar el discurso en las nacionalidades históricas se había plasmado de algún modo en el documento y su respuesta no fue nada clara. «Creo que eso depende más de la organización territorial en cada comunidad autónoma», manifestó.
En política antiterrorista, Soria explicó que el objetivo del PP pasa por la «derrota total» de ETA, sin «ningún tipo de concesión a los terroristas» y apostando por «recuperar el pacto antiterrorista» como instrumento para el sometimiento. «El objetivo para esa derrota y la herramienta tiene que ser justamente el diálogo y el acuerdo con el resto de partidos, fundamentalmente con el PSOE», apostilló.







