
Asimismo, los diálogos de doble filo tienen capital importancia en 'Casual Day', aunque no sea por casualidad, comprobada la intención de su director por conectar con una cierta realidad circundante. Son jefes y empleados, jóvenes y no tan jóvenes -algunos ya con algo de caspa en su gastada chaqueta de Armani- que juegan a llevarse bien, pero que en el fondo se envidian o desprecian, atrapados todos ellos por una cámara tan discreta como implacable. Película de rabiosa actualidad, pues, donde esa conspiración permanente que es el abuso de poder también cuenta.
Un bien conjuntado equipo de intérpretes son los encargados de dotar de consistencia a la trama: algunos recién llegados y otros curtidos en mil batallas cinematográficas. Entre las primeras es obligado destacar a la donostiarra Estibaliz Gabilondo, en el papel de inocente Marta, capaz de asumir sin complejos su reconocible personaje, frágil en apariencia, que ella matiza con delicada intensidad, valga la paradoja. Una actriz en ciernes, de cuerpo entero. Confiemos que de ahora en adelante su silueta forme parte de las películas del cine español.






