Circular por los 83 kilómetros que separan el sur de la provincia con el extrarradio de la capital burgalesa, como han hecho recientemente los técnicos de la publicación, tiene un coste de 9,35 euros para los turismos. Ello arroja una media de 0,11 euros por kilómetro. Es una cantidad respetable, sólo superada por otras tres carreteras de peaje de las 16 analizadas en toda España por los investigadores de Consumer: la Málaga-Estepona (AP-7, a 0,14 euros por kilómetro), la Madrid-Toledo (AP-41, de idéntico promedio) y la Madrid-Guadalajara (R-2), en la que el coste de cada kilómetro circulado se eleva a 0,13 euros.
Las autopistas con origen o destino en Bilbao son más económicas. La A-8 entre la capital vizcaína y San Sebastián tiene un coste de 7,33 euros para los 87 kilómetros de viaje. La vascoaragonesa A-68, que une Bilbao con Zaragoza, cuesta 25,05 euros si se cubren los 297 kilómetros de recorrido. En ambos casos, la media es de 0,80 euros por cada kilómetro de desplazamiento, un promedio que les sitúa entre las más baratas de las analizadas en el estudio difundido ayer. Ambas están por debajo de la media, que según Consumer está en 0,10 euros por kilómetro para el grueso de las autopistas de peaje del país.
Áreas de servicio
Pero los redactores de la comparativa no sólo tuvieron en cuenta la cantidad a abonar en los peajes, sino que se fijaron en las condiciones de mantenimiento de las vías y de los servicios anexos. En estos apartados, las autopistas que atraviesan Euskadi obtuvieron notas dispares.
En materia de conservación y limpieza, todas ellas alcanzaron un grado de «excelente», acorde con la media obtenida en el conjunto del país, pero la seguridad y la calidad de los peajes y, sobre todo, de las áreas de servicio, fueron otras variables que rebajaron esta elevada calificación.
Los técnicos que revisaron estas instalaciones situaron a las ubicadas en la autopista Bilbao-San Sebastián entre las peores del país. Detectaron «importantes carencias» después de analizar aspectos como la información para los conductores, la accesibilidad de las instalaciones y la existencia de servicios como teléfono público, puestos de atención sanitaria o cajeros automáticos. Las zonas de repostaje y descanso de la A-68 obtuvieron un «bien» y las de la vía entre Vitoria y Burgos, un «muy bien». En esta carretera, vía principal de conexión entre Madrid y Francia, se localizaron algunas de las áreas de servicio mejor equipadas de toda la red española.
En materia de seguridad, los técnicos detectaron algunas carencias relacionadas con la existencia de elementos peligrosos en los laterales de la vía -muros, caídas pronunciadas o vallas publicitarias-, aunque aprueban en señalización y, en general, en las medidas de seguridad obligatorias en los túneles.








