
La situación para estas familias era francamente desesperada, hasta que se cruzó en la historia la página web fisgonclub.com, especializada en el porno ibérico casero en directo, con sede en Barcelona, que ayer mismo hacía entrega a las madres de los 9.000 euros con los que saldar su deuda con la imprenta por los calendarios que no encontraron comprador.
Virginia Crener, representante de la empresa catalana y encargada de realizar la entrega del dinero a las madres, señalaba ayer que «desde el principio, nuestra página siguió el caso porque nos pareció muy valiente que estas mujeres se atrevieran a hacer un calendario para conseguir un proyecto tan bonito». Así que cuando en abril se difundieron las dificultades para hacer frente a los gastos, «la empresa pensó que se tenía que solidarizar con ellas y decidimos hacernos cargo de la deuda».
La procedencia del dinero no preocupa a las madres endeudadas. Una de ellas, Marimar López, reconocía ayer tras recibir el cheque que «puede sorprender de quién viene, pero lo cierto es que hasta ahora la ayuda de esta página web es la única que hemos tenido».
Rosa Garín, otra de las madres de Serradilla, admitía que la experiencia del calendario erótico ha sido desastrosa -«hemos sido muy torpes, hemos acusado mucho la inexperiencia»-, pero defendía la legitimidad moral del proyecto: «Lo hicimos para conseguir un centro de ocio para nuestros hijos y vamos a seguir luchando por ello. Si tenemos que volver a hacerlo, lo haremos».
Como primera medida, la misma página web ha realizado una nueva sesión fotográfica con las siete mujeres, «ya totalmente profesional, por si las fotos las pueden utilizar en el futuro para una buena causa», señalaba Virginia Crener.
De los 7.000 calendarios que las madres de Serradilla encargaron a la imprenta, se han vendido poco más de 2.000. Una vez superado el ahogo económico por la denuncia, las mujeres esperan aprovechar el renacido tirón mediático para vender el resto de ejemplares, gracias también al apoyo de la misma página web -con 1,5 millones de visitantes diarios-, que ha organizado dos chats solidarios para que las protagonistas cuenten su particular historia.
En cualquier caso, insisten las madres, la sociedad no debería quedarse con la anécdota del calendario, sino «con lo difícil que es encontrar dinero en las zonas rurales para conseguir equipamientos e infraestructuras». De momento, desnudarse tampoco parece la solución.






