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PRIMARIAS EN ESTADOS UNIDOS
Obama se prepara para lo peor
Los comentarios antipatriotas de su pastor, el reverendo Wright, han caído mal en Indiana, donde se juega muchas de sus posibilidades de cara a la nominación demócrata

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Obama se prepara para lo peor
CON LOS TRABAJADORES. Obama desayuna con sindicalistas antes de la cita de hoy. / AFP
Barack Obama ha aprendido una dura lección en estas primarias: vales tanto como tu última victoria. Después de haber ganado 30 de los 48 comicios disputados, hoy llega a las urnas de Indiana y Carolina del Norte contra las cuerdas. Es la hora de evaluar si la cornada de su pastor, el reverendo Jeremiah Wright, ha resultado mortal. «He recibido más embates que los otros dos candidatos y sin embargo sigo siendo competitivo», se defendió el senador de Illinois en la CNN.

Las urnas dirán esta noche si esa afirmación sigue siendo cierta. Si Obama pierde las dos plazas en disputa, la contienda puede dar un giro de 180 grados. El 21,7% de afroamericanos que viven en Carolina del Norte y los numerosos campus universitarios le dan una cómoda ventaja, que Zogby situaba ayer en ocho puntos. Pero Bill Clinton, que se ha peinado el estado con una furia inusitada, ha prometido sorpresas. Su esposa ha reducido sustancialmente la distancia que la separa del candidato de color, y tiene buenas posibilidades de arrebatarle Indiana, la verdadera incógnita de las elecciones de hoy.

Y es que en Indiana los comentarios «antipatriotas» del reverendo Wright no han caído bien. Este estado que invariablemente ha votado republicano desde 1964 tiene un 86% de población blanca, que ha heredado el estigma de haber sido la capital del Ku Klux Klan durante los años treinta.

El resentimiento de un pastor de color que ha cambiado su púlpito de Chicago por una plataforma mediática para justificar los atentados del 11-S y atacar al país que esclavizó a su raza ha puesto en guardia a quienes empezaban a conocer a Obama. Según Zogby, el 33% de quienes han cambiado de opinión en las últimas dos semanas dice tener una imagen más negativa del candidato de color debido a los comentarios de su guía espiritual. «Mucha gente se pregunta por qué ha tardado tanto en alejarse de él», sostiene Matthew Tully, columnista político del diario 'Indianapolis Star'.

Tully recuerda que la sombra del reverendo ha empañado el trabajo de Obama en ese estado desde el mismo día en que llegó. Lo sermones del pastor de la Iglesia de la Trinidad alcanzaron las portadas en marzo, la víspera de que Obama visitara por primera vez el estado. Su vuelta tras las primarias de Pensilvania se produjo sólo tres días antes de que Wright emprendiese su gira mediática. «Como consecuencia se ha pasado la mayor parte del tiempo a la defensiva, dando explicaciones de lo que hace su pastor», sostiene el analista. «Ha sido una distracción. El mensaje de optimismo y esperanza que tan bien le ha funcionado en otros estados se ha diluido».

Última oportunidad

Ésta es la última oportunidad de Obama de propinar un golpe decisivo a Hillary Clinton con el que convencer a los superdelegados de que es el mejor candidato para representar al Partido Demócrata en noviembre. Por delante quedan plazas menores que pueden caer fácilmente en el marcador de Clinton si Obama no logra afianzar su liderazgo en Indiana. Se trata de Kentucky, Virginia Occidental, Dakota del Sur y Montana, además de su inevitable victoria en Puerto Rico, donde el senador se plantea no hacer campaña.

El reparto más lógico de un estado para cada uno -Indiana para Clinton y Carolina del Norte para Obama- arrastraría la tediosa disputa al menos hasta el 3 de junio, cuando se baje el telón de las primarias, y dejaría sumidos en la confusión a los notables del partido, que deberán tomar la última decisión.

Los observadores coinciden: Obama parece cansado y frustrado. No demuestra la misma vitalidad y optimismo que hace uno meses. Pero si él acusa el hastío de las primarias interminables, la población de Indiana afronta la consulta con entusiasmo. Hace 40 años que no pinta nada en las primarias. No han visto a un candidato presidencial desde que Bobby Kennedy dio sus últimos mítines en su aguerrida batalla por alzarse con la nominación del partido.

Eso hace que hoy se esperen cifras de participación récord, con cerca de 200.000 nuevos votantes, muchos procedentes de las filas republicanas. Y lo que es mejor: los seguidores de Obama y Clinton no se odian mutuamente, como ocurrió en Pensilvania, sino que aceptan que gane el mejor.
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