Los responsables públicos quieren evitar cualquier actitud que pueda dar la sensación de puro seguidismo, mientras que a los ciudadanos les da igual la fórmula empleada siempre que el resultado para el bolsillo sea igual o mejor. Otra dificultad inherente al modelo procede del número de instituciones involucradas en el proceso, las tres diputaciones más el Gobierno vasco y con situaciones políticas dispares, lo que obliga a negociar con habilidad y premura si no se quieren repetir los lamentables episodios que vivimos con ocasión de la reciente reforma del Impuesto sobre Sociedades. Por eso está muy bien que el PNV trate de alcanzar un acuerdo con el PSE, que permita despejar su camino legal. Si además de 'tratar' lo consigue 'cerrar', si concita el apoyo del PP y si los dos socios del tripartito renuncian a abrir una nueva grieta en el Gobierno, la situación sería ya maravillosa. Me muero por verla.






