
«Es una persona difícil de reemplazar, por todos los valores y conocimientos que tenía», señaló Armando Llanos, presidente de la Fundación José Miguel de Barandiaran, a cuyo comité científico pertenecía Knörr. «Se nos ha ido un amigo y parte de nuestro patrimonio alavés y de toda Vasconia», manifestaba la vicepresidenta de Eusko Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos en Álava, María Nieves Urrutia.
«Era un enamorado de la cultura vasca y de Álava», comentó el historiador y colaborador de EL CORREO Santiago de Pablo, con quien trabajó en varios proyectos, donde Knörr siempre «aportaba el detalle, el matiz, con una actitud muy humana, de ayudar a los demás». El lingüista Bruno Camus, el artista Gerardo Armesto, la escritora y académica de Euskaltzaindia Lourdes Oñaederra, el profesor de Filosofía de la Ciencia Álvaro Moreno Bergaretxe, el portavoz peneuvista en el Ayuntamiento vitoriano, Mikel Martínez, el presidente de las cooperativas vascas, Patxi Ormazabal, o el presidente del Colegio de Arquitectos Vasco-Navarro de Álava, Ángel Luis Vellido, fueron otros de los personajes de la sociedad vasca que quisieron decir adiós al presidente de honor de la Sociedad Landázuri, cuya sección semanal en la edición alavesa de este diario -'Nuestro patrimonio'- llevaba personalmente.
«Visión muy amplia»
Una delegación de Euskaltzaindia -con Álvaro Urrutia, Mikel Zalbide o José Luis Lizundia, entre otros académicos- también quiso decir adiós a su compañero. Joseba Lakarra describió a Knörr como «persona activa, amable, educada, preocupada por todos» y recordó que como estudioso «no hay parcela que no haya tocado, aunque ha tratado con más profundidad la onomástica. Su labor quedará». Por su parte, Andrés Iñigo indicó que «es una pérdida muy importante, porque era una persona muy especial, con una visión muy amplia. No esperábamos un final tan rápido. Seguía trabajando con ilusión».
En este mismo sentido, la diputada alavesa de Euskera, Cultura y Deporte, Lorena López de Lacalle, señaló que Henrike Knörr seguía hasta hace un par de semanas su labor en la comisión en torno a los hallazgos en Iruña-Veleia. «Era un hombre sereno, de paz y amigo de todo el mundo», apuntó.
Para la concejala de Cultura de Vitoria, Maite Berrocal, «ha muerto como ha vivido: trabajando y con una sonrisa. Ha hecho muchísimo por el euskera, con capacidad de aunar esfuerzos de todos los colores y sensibilidades». El funeral se celebrará esta tarde, a las 19.30, en Nuestra Señora de El Pilar.






