
El homenaje tendrá un programa muy similar al que se desarrolló el 22 de abril de 2007 en el Palacio Euskalduna de Bilbao. Entonces, y tras unas gestiones muy complicadas, Lasa y Urkijo lograron que alrededor de 180 víctimas de ETA estuviesen representadas en el recinto vizcaíno. Sin embargo, la convocatoria estuvo rodeada de una importante polémica. Covite rechazó la invitación al poner en duda la voluntad real del Gobierno de Juan José Ibarretxe de «corregir la inmensa lista de agravios» que han padecido los afectados por la banda terrorista. Tampoco asistieron el Partido Popular y la AVT.
Las ausencias dejaron «cojo» el acto y, por eso, se han intentado solventar haciendo un programa «incluyente», tal y como señalaron ayer los dos responsables de la oficina. Ambos admitieron que han tenido que realizar un «esfuerzo de seducción» con Covite.
La principal asociación de víctimas del País Vasco confirmó a mediados de mayo su asistencia después de que los organizadores les asegurasen que el lehendakari no tomaría la palabra y que ellos dispondrían de una intervención de diez minutos. Urkijo calificó de muy «importante» la presencia del colectivo presidido por Cristina Cuesta y abogó por alejar la cuestión de las víctimas de la «confrontación».
Junto a la presencia de Covite, la otra gran novedad será la asistencia de damnificados por la violencia de los GAL y de los grupos de extrema derecha que actuaron durante la década de los setenta y los ochenta. La edición del año pasado estuvo centrada sólo en las víctimas de ETA, a las que se les pidió perdón por el largo tiempo que se sintieron ignoradas por la sociedad vasca y sus instituciones.
«Letra y espíritu»
Sin embargo, la idea sobre la que girará esta edición es la de la «deslegitimación del terrorismo» en su sentido más amplio. «No hay causa ni razón que justifique la utilización de la violencia terrorista para la consecución de objetivos políticos y no es admisible desde ningún punto de vista la concesión de contrapartida alguna de naturaleza política para conseguir la paz», resaltó Lasa. En este contexto, y con el objetivo de extender «la base social de apoyo al acto», han sido invitadas víctimas de los GAL y de otras bandas similares que «por suerte forman parte del pasado». Sin embargo, quienes sufrieron sus atentados son «una realidad presente».
Lasa expresó su deseo de que el acto del próximo 18 de mayo sea un «hito» y «la mayor concentración de víctimas jamás celebrada en Euskadi». En este sentido, subrayó que la previsible presencia de numerosos damnificados a título individual, así como la de la mayoría de colectivos políticos y sociales de Euskadi, confirmarán que «estamos a punto de cumplir más adecuadamente con la letra y el espíritu» del acuerdo aprobado por el Parlamento vasco en 2003. Entre otras cuestiones que planteaba aquel texto, un apartado emplazaba al Gobierno vasco a organizar un acto de reconocimiento «para todas las víctimas con el apoyo de todos los partidos».
Maixabel Lasa también se mostró convencida de que, «si todos caminamos juntos», las víctimas «ocuparán el espacio que les corresponde; un lugar de privilegio y un espacio de honor donde se honre su memoria y en el que su palabra y su juicio constituyan un estímulo permanente y un acicate moral».
Asimismo, la directora de la Oficina de Atención a las Víctimas del Gobierno vasco pidió a la ciudadanía que acuda «masivamente» a la ceremonia. En abril de 2007, el Palacio Euskalduna no se llenó de manera absoluta, lo que dejó una sensación agridulce entre los organizadores.






