Rodríguez Zapatero pretende que los líderes de CEOE, CC OO y UGT ayuden a afrontar la crisis y a paliar sus efectos. El presidente juzga imprescindible la paz social, en riesgo desde el fin de la huelga de los funcionarios de Justicia, que ahora es vista por otros colectivos de trabajadores públicos como un ejemplo para sus demandas de mejoras laborales.
Las centrales, que tendrán que luchar por que se destruya el menor número de empleos posible y por que los nuevos parados queden protegidos por el sistema público, no llevarán a la mesa de negociación en una primera fase reformas laborales ni sociales; prefieren planificar el futuro a medio y largo plazo y atender nuevas necesidades generadas por la crisis.
Por su parte, el presidente de CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, que se estrena como negociador en el proceso, intentará 'proteger' a sus asociados de aumentos en los costes laborales aumenten, al tiempo que aprovechará la situación para reiterar antiguas reivindicaciones basadas en un mercado de trabajo más flexible.
Las tres organizaciones, además, deberán hacer frente a problemas o eventos internos que entorpecerán la toma de posición. UGT y CC OO tienen congreso a lo largo de este año o en 2009, mientras en la patronal hay marejada en torno a su presidente. Se escuchan voces que, de momento, no quieren identificarse, que ya vaticinan que en 2010 no será reelegido como máximo responsable.






