Aunque es un tramo en línea recta y «no especialmente conflictivo para los motoristas», el Departamento de Obras Públicas va a adaptar los 'quitamiedos' a las directrices de la Unión Europea y el Ministerio de Fomento. Se están estudiando distintos modelos de barreras «que cumplen las recomendaciones técnicas» para elegir el más adecuado. Al tratarse de un puente, deberán ser «algo más pesadas» que la doble bionda que se está colocando en otras carreteras.
El problema es que las barreras más compactas son también las que más se tarda en instalar. Tanto que no daría tiempo a colocarlas durante la noche y «quizás sea necesario mantener un carril cortado todo el día», advierte el director de Carreteras, Gorka Estebez.
Con la intensidad de tráfico que soporta Rontegi, los responsables forales dan por sentado que «habrá quejas» aunque, como se prevé, la maniobra se lleve a cabo en agosto. Con los plazos que se barajan, a falta de elegir el modelo definitivo, la sustitución un kilómetro de barreras se prolongaría durante todo un mes, por lo que la obra se acometería por fases en dos veranos.










