«Muchos de los agresores atribuyen la culpa al menor porque son incapaces de reconocer su sufrimiento, su dolor», asegura Ángela Serrano. Detrás de ellos, en la mayoría de los casos, hay un adulto que sufrió malos tratos en su infancia. «El menor que crece en un clima de violencia llega a normalizarla, a creer que es una forma de vida. Por eso es importante cuidar que los niños no vivan situaciones violentas».
Cataluña, Valencia y Madrid son, por este orden, las comunidades donde se registraron más casos. Pero si se compara el número de víctimas con la población de menores, es Alicante la región con mayor proporción de asesinatos.








