
Caparrós anunció a bombo y platillo el pasado domingo, tras la goleada por 5-1 al Valencia, que Gurpegui sería titular esta noche en el Santiago Bernabéu. Su plan era alinearlo como medio centro junto a Javi Martínez. El entrenador explicó ayer que hizo pública su inclusión en el once por una cuestión terapeútica. Su objetivo era espantar los nervios que habrían acosado al jugador en una semana de por sí cargada de momentos de gran tensión emocional. Además, no iba a ser el entrenador rojiblanco quien aumentara el castigo del jugador.
«Iba a jugar de medio centro, pero las circunstancias han cambiado». El técnico se refería así a la lesión del central Ustaritz, que se une a la de Aitor Ocio. Las alternativas eran Prieto y Murillo, dos jugadores apenas utilizados por el entrenador. Caparrós cree que Gurpegui le ofrece más garantías aunque venga de dos años de oscuridad. El gesto revela que el entrenador no le alinea para compensarle por su sufrimiento, sino porque cree que es la mejor alternativa de la que dispone.
Es un puesto de alto riesgo. Es más fácil ver una tarjeta roja como central que en otra demarcación del campo. No obstante, el sitio le ofrece alguna ventaja, como el hecho de que la exigencia física será menor. «Confío al cien por cien en él», proclamó el entrenador, decidido a convertirle en pieza básica en este tramo final de la Liga.
Caparrós echó la vista atrás y recordó haber visto a Gurpegui como central. «Estuvo magnífico», evocó. El técnico se refería a un partido en el que los rojiblancos ganaron 2-1 (tantos de Urzaiz, Yeste y Baptista) en la Liga 2003-04 al Sevilla que entonces él dirigía.
El regreso de Gurpegui animará al vestuario, según el diagnóstico del entrenador. «Vuelve en el Bernabéu, el mejor marco posible. El vestuario está encantado porque a diferencia de otros equipos, aquí los jugadores no son sólo compañeros, sino que son amigos».
Nervioso
La boca de Gurpegui sólo emitía sonrisas ayer. El jugador ha decidido guardar silencio y el club intentó imponer la cordura para dar apariencia de normalidad al retorno. Quienes le conocen bien, indicaron que desde primera hora de la mañana se le notaba nervioso, una sensación que fue intensificándose a medida que pasaba el día y se acercaba hasta el hotel Abascal, cuartel general rojiblanco en Madrid.
En la capital de España un centenar de hinchas esperaba al Athletic. En cuanto el equipo puso pie en la recepción, rompieron a gritar «Gurpegui, Gurpegui». Fue la única vez en el día en el que se vio al jugador muy emocionado. Se hizo cuantas fotos le pidieron y firmó decenas de autógrafos antes de montar en el ascensor con destino a la planta sexta, en donde compartía habitación con Tiko. Desde la llegada de Caparrós, los jugadores eligen a su compañero de hotel. Gurpegui quiso pasar la última noche antes del retorno junto a su paisano navarro, uno de sus grandes amigos en el vestuario.
El club dio también tratamiento de héroe al navarro. La junta nunca ha cuestionado su inocencia, aunque en campaña Fernando García Macua prometió el despido del jefe de los servicios médicos, Sabino Padilla, cuando Gurpegui dio positivo. El presidente y sus dos vicepresidentes, Joseba Inchaurraga y Fermín Palomar, estarán en el palco. Además, han viajado otros dos directivos. Macua prometió el 'Bilbovisión' que el club iba a reparar al navarro. La mejor forma de empezar a hacerlo es convertir el partido de esta noche en un gran acontecimiento para el club.








