
La ley establece como requisito para presentar una moción de censura que la encabece un candidato alternativo con el respaldo de la mayoría absoluta del pleno. En Mondragón, tal mayoría está cifrada en once concejales y, en este momento, los socialistas tienen aseguradas nueve firmas (cuatro ediles del PNV, cuatro del PSE y un representante del PP). EA condiciona el apoyo de su único concejal a un acuerdo previo y unánime -o amplio- entre los grupos de la oposición. Sin embargo, el pacto parece imposible a tenor del rechazo de los tres ediles de EB-Zutik y el concejal de Aralar hacia la moción de censura, que, si no hay cambios, ni se llegará a debatir.
Pese a este horizonte, López anunció que llevará adelante la recogida de firmas. «Ya no caben medias tintas. Sólo cabe estar a la altura de las circunstancias y recuperar la dignidad democrática que nos exige la sociedad y que ayer no supimos dar», señaló el dirigente socialista en alusión al pleno municipal del jueves. «O se está con la moción de censura y por lo tanto con los principios democráticos y con la pedagogía democrática que necesita el país, o se estará buscando justificación de la violencia», remachó.
Por su parte, el portavoz del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, reconoció ayer que su partido mantiene «conversaciones» con el PSE para «diseñar una operación compartida» en Mondragón y aseguró que la formación jeltzale «apurará hasta el extremo» la posibilidad de desbancar a ANV «allá donde se pueda». En una entrevista en TVE, lamentó que el resultado del pleno diera «un triunfo a ANV que no merece» y apeló a «la necesidad de preparar el camino» entre todos los partidos para no repetir «el fracaso». De hecho, sostuvo que ese resultado «les insufla ánimo para que en el resto de municipios donde se pueden producir este tipo de iniciativas vayan decayendo» y se mostró pesimista sobre la posibilidad de que las mociones de censura prosperen.
En un ejercicio de autocrítica, Erkoreka reflexionó que «la idea de las mociones salió a la opinión pública y a los medios de comunicación prematuramente», máxime en relación a un municipio que cuenta con una «representación política en sus instituciones municipales tan compleja, tan abigarrada, con un condicionamiento tan fuerte de lo personal y lo local».
El dirigente jeltzale remarcó que en la impugnación «no se planteaba una cuestión política», sino de «naturaleza estrictamente ética». «Si esto hubiera ocurrido en un pueblo, por ejemplo de Andalucía, en el que un vecino aparece acuchillado en el centro de la plaza, sin ninguna connotación política, sin ninguna significación vinculada con el terrorismo, y el alcalde, en lugar de hacerse cargo del asunto, se desen- tiende, incluso frivoliza y se ríe casi de la familia, habría motivos para desbancar a ese alcalde de la responsabilidad que ostenta sólo por razones éticas. Lo que se planteaba ayer era sólo eso», aseveró.






