Varias botellas de aceite de girasol en un comercio madrileño, después de que Sanidad recomendara no consumir este producto. /EFE
La federación de consumidores FACUA se ha sumado al llamamiento de Sanidad y ha recomendado no consumir aceite de girasol tras la
alerta decretada por la posible contaminación de una partida procedente de Ucrania. Pese a esto, ha criticado la actitud "contradictora" del Ministerio que sostiene, por un lado, que la situación no supone un riesgo para la salud y por otro avisa de que puede haber un riesgo de toxicidad crónica.
Rubén Sánchez, portavoz de FACUA, ha explicado que la aparición de una partida contaminada "pone de manifiesto que los controles no son suficientes a nivel europeo y tampoco los autocontroles que hacen las propias industrias". Por tanto, FACUA cree que los Gobiernos europeos deben "reforzar los controles y las inspecciones de laboratorios" y no dejarlos en manos de las propias empresas.
La federeación de consumidores también ha criticado la actitud "contradictoria" del Ministerio de Sanidad y Consumo, que por un lado aseguró que la situación no supone un riesgo para la salud pero el director ejecutivo de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, José Ignacio Arranz, dijo anoche en una emisora de radio que puede haber un riesgo de toxicidad crónica.
"Al existir un determinado nivel de riesgo, está claro que la primera información del Ministerio no se ajustaba a la realidad", ha afirmado Sánchez.
La sola existencia de algún tipo de riesgo, según el portavoz, aconseja que no se consuma aceite de girasol "como medida de precaución y hasta que se sepa qué marcas pueden estar afectadas por la contaminación".
Los supermercados retiran la mercancia
El portavoz de FACUA también ha aprovechado para criticar por "inaceptable" que "las asociaciones de consumidores representativas no estemos en las tres redes de alerta: alimentaria, de medicamentos y de productos industriales", algo que garantizaría "la transparencia hacia los que representamos los intereses de los consumidores".
A su juicio, "es lamentable que el Ministerio de Sanidad no tomara contacto con nosotros y que hayamos recibido la información a través de los medios de comunicación", lo que considera "una falta de respeto a quienes representamos los intereses de los consumidores".
Las principales cadenas de supermercados han retirado de la venta todo el aceite de girasol aunque hay marcas como Coosur que han precisado que toda su producción es española y que no importa de Ucrania ni de ningún otro país para fabricar el producto que luego saca a la venta.
"Todos nuestros productos, tanto de marca propia -Coosol, Coosol Premium y Guillénsol- como todos los producidos para terceros, son procedentes al 100% de producción nacional a través de nuestras instalaciones y extractoras de Tarancón (Cuenca). Todos nuestros productos tienen la trazabilidad garantizada, controlada y son de origen exclusivamente nacional desde la recolección de las semillas de girasol hasta el producto envasado final", reza el comunicado.
También la empresa productora de aceites Borges ha asegurado que el aceite de girasol que comercializa con la marca Borgesol, así como todos los producidos para terceros, cumplen todos los requisitos para ser consumidos sin ningún riesgo para la salud. Esta compañía tampoco ha importado ni aceite ni semilla procedente de Ucrania durante toda la campaña.
Contaminación en otros cuatro países europeos
La Comisión Europea ha confirmado que otros cuatro países además de España -Francia, Italia, Holanda y Reino Unido- han notificado la detección de aceite de girasol contaminado procedente de Ucrania.
La entrada de aceite de este país se ha paralizado en estos Estados miembros y las aduanas de los Veintisiete tienen orden de controlar las importaciones ucranianas en las fronteras, según ha explicado una portavoz del Ejecutivo comunitario.
Según la información de la que dispone Bruselas, las partidas del producto contaminadas con aceites minerales salieron de Ucrania con destino a la Unión Europea el pasado 23 de febrero.
Se trataba de aceite sin refinar, que para su comercialización debe ser sometido a un proceso posterior, según la portavoz Valérie Rampi, por lo que aún no se conoce exactamente qué marcas lo han comercializado ni se descarta que pueda aparecer en otros países además de los que ya lo han detectado.
Bruselas recibió el pasado miércoles la primera notificación procedente de Francia e informó inmediatamente a todas las autoridades nacionales, que son las encargadas de decidir las medidas a tomar ante la alerta.