
MEJORES TIEMPOS
Justo unos segundos después surgió del interior del taller Renault Fernando Alonso cual 'Gladiator'. Saludó a la parroquia pelín inexpresivo y volvió a sus aposentos, reunión va, reunión viene con los ingenieros. El asturiano acabó tercero en la segunda tanda de ensayos -sexto en el cómputo del día-, pero se declaró pesimista respecto al resultado. Vino a decir que, descargado de gasolina y con neumáticos blandos, el panel de tiempo era engañoso al ciento por ciento.
«El resultado no es un reflejo de la mejoría. Viene bien para la moral del equipo, la ilusión de la gente, pero no es suficiente. Veinte minutos antes de acabar la sesión estaba decimoquinto y rodábamos de acuerdo al programa normal que teníamos previsto», zanjó el asturiano sin contemplaciones.
Pesimista para unos, realista para otros, el bicampeón del mundo augura un fin de semana de sufrimiento. «Tengo las mismas dudas de saber donde estamos. En mi opinión y como sensación que tengo es que estamos parecidos a las tres primeras carreras, es decir que vamos a pelearnos décima arriba, décima abajo por entrar en la crono tres. En carrera, quitando los seis grandes, el séptimo y el octavo puesto es el objetivo para cuatro equipos y luchamos por dos puestos que permiten estar en los puntos».
El salto previsto por el equipo francés en la evolución del coche ha sido menor del que pensaban los más optimistas. El R28 corre más que en los tres anteriores grandes premios pero no lo suficiente como para inquietar a las tres escuderías que sí han hecho bien sus deberes este año. Ni aleta de tiburón, ni i-damper, ni tapacubos fantásticos. La única mejoría que ha experimentado el enfermo es el 'aletín'. Los progresos de Renault venían dibujados en el inevitable andamiaje mediático que acompaña a Fernando Alonso. La pasada semana, el español probó nuevas ideas y los cambios se saludaron con satisfacción en el garaje del equipo y en el mundo del piloto. Ha llegado la realidad y ha terminado con la abundancia.
La aleta de tiburón ejerce una función específica para el viento, casi para los huracanes. Cuando sopla mucho aire, funciona como la quilla de un barco que equilibra la dirección. Según comentó ayer Alonso, su rendimiento actual en décimas es «cero». Aunque como paquete aerodinámico puede prestar servicio a final de año.
El i-damper ha provocado en el R28 más facilidad en la conducción de Alonso y Piquet, pero no más agarre al asfalto. La madre del cordero de las mejoras en este tramo de temporada es un pequeño alerón -el 'aletín'- situado detrás de la rueda delantera, casi a ras de suelo. Ese apéndice aerodinámico ha procurado mucho más agarre al asfalto al coche y, por consiguiente, un progreso en el panel de tiempos. Según Alonso, es el elemento que más beneficios ha impulsado a su estilo de conducción.
Sesión atípica
Ayer la primera sesión de entrenamientos comenzó a las 11.00 de la mañana, pero hubo que esperar 25 minutos para que algún monoplaza se atreviera a salir a la pista. El japonés de Williams, Kazuki Nakajima, fue el encargado de dar el pistoletazo de salida, con los dos McLaren por detrás. Hamilton marcó el mejor tiempo (1:21.92), pero en el momento en que salió Raikkonen paró el cronómetro en 1:20.649, el más rápido de la mañana. Felipe Massa intentó superarle, pero no pudo. Se quedó a tan sólo 50 milésimas de segundo, e incluso con un trompo en la chicane. Por detrás de los Ferrari se clasificó Hamilton, seguido del BMW de Kubica y del otro McLaren, el de Kovalainen.
La segunda sesión libre fue un poco atípica por el orden en que se clasificaron los pilotos. El finlandés estuvo de nuevo arriba, algo nada extraño, aunque su tiempo fuera un segundo y tres décimas más lento que el marcado por la mañana (1'21"935). La temperatura del asfaltó fue la culpable de semejante desbarajuste que sirvió de poco en cuanto a los tiempos. Incluso los Force India ocuparon las primeras posiciones durante los cuarenta minutos iniciales.







