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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Economía

PRESIDENTE DEL CONSEJO SUPERIOR DE CÁMARAS DE COMERCIO
Javier Gómez Navarro: «En crisis, el Gobierno no puede evadirse de intervenir en el mercado laboral»
El ex ministro socialista advierte de que, en las actuales circunstancias, los salarios no deben seguir tomando como referencia el aumento del IPC, sino que deben ajustarse a la productividad

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Javier Gómez Navarro: «En crisis, el Gobierno no puede evadirse de intervenir en el mercado laboral»
EN BILBAO. Javier Gómez Navarro durante la entrevista, en la Cámara de Comercio. / MIREYA LÓPEZ
Participó en los gobiernos socialistas de Felipe González entre 1987 y 1996. Primero como secretario de Estado de Deportes y luego, como ministro de Comercio y Turismo. Durante esa época le tocó afrontar en primera línea la severa crisis que padeció la economía española. La actual la vive desde otro lado, como presidente de las Cámaras de Comercio. Bajo esa perspectiva, Javier Gómez Navarro alerta de que la crisis será profunda. En ese contexto, el responsable cameral, que ayer clausuró en la capital vizcaína una jornada sobre el turismo de ciudad organizada por la Cámara de Comercio de Bilbao, pide al Gobierno que ponga en marcha medidas para estimular el mercado laboral, incluso interviniendo unilateralmente en él si es necesario. Además, advierte de que los salarios no pueden seguir tomando como referencia la inflación, sino que deben ajustarse a la productividad.

-Cada vez resulta más claro que la crisis que azota a la economía española es realmente seria. ¿Es de los optimistas que cree que no será tan profunda o teme que se confirme el peor de los escenarios?

-En España hay dos crisis que se superponen. Una es la financiera internacional, de la que no somos responsables y en la que la banca española está relativamente bien situada. ¿Cuánto va a durar? Ni está en nuestras manos ni nadie lo sabe. Si se prolonga mucho puede ser muy grave. En España se añade, además, la del sector inmobiliario. La pregunta es: ¿cuánto va a afectar todo eso a la economía española? Creo que bastante. Ya no se puede hablar de desaceleración. Las circunstancias nos obligan a hablar de una crisis más profunda y asumir que hay que tomar medidas serias en muchos ámbitos para que dure lo menos posible.

-¿Cree que existe el riesgo de que España entre en recesión?

-Creo que hasta 2009 no hay riesgo. Si nos vamos más allá, nadie lo sabe. Espero que en 2009 haya terminado todo esto.

-El Gobierno mantiene todavía su previsión oficial de crecimiento económico para este año en el 3,1%. Aunque sin concretar la cifra, Solbes admitió hace días que la rebajará para situarla en el entorno del 2,4%. Una cifra aún superior al 1,8% que maneja el FMI. ¿Cuál considera más realista?

-Una cosa es que terminemos el año por debajo del 2% y otra es que la media del año esté por encima de esa cifra, que es como creo que ocurrirán las cosas. Creo que 2008 concluirá por debajo del 2%. Por lo tanto empezaremos 2009 con un punto de partida mucho más bajo y, si no hemos salido aún de la crisis, ese año será peor todavía en cuanto a crecimiento.

-En ese escenario, ¿cómo evolucionará el mercado laboral?

-Es evidente que el sector de la construcción va a generar excedentes. ¿Cuánta gente va a echar al mercado? Se habla de 300.000 a 500.000 personas. En cualquier caso, varios cientos de miles.

«No da más de sí»

-¿Cómo hay que actuar frente a esa situación?

-Hay que afrontarla bajos dos perspectivas. Por un lado, intentar recolocar a esos trabajadores. Por tanto, hay que establecer planes de formación inmediatos y urgentes para tratar de hacerlo en los sectores en los que hay demanda, como la hostelería, el campo de los discapacitados y el ámbito de las empresas de seguridad privada. En segundo lugar, habría que ver cómo se logra un pacto -y si no habrá que adoptar medidas en el mercado del trabajo- que permita ajustar los salarios en función de la productividad. El modelo de ajustar los salarios al coste de la vida, que no lo critico porque ha ido bien hasta ahora, no da mucho más de sí. Hay que empezar a trabajar con los sindicatos para que los salarios se ajusten a los incrementos de productividad.

-Eso parece misión imposible.

-En las crisis se tienen que plantear medidas que ayuden a resolverlas y que hagan que las empresas, que son las que generan empleo, sean competitivas. La reforma del mercado del trabajo, que no significa arrojarse a las vías, debe facilitar que los salarios se liguen a los incrementos de productividad.

-Ha hablado de la necesidad de poner en marcha actuaciones profundas. ¿Cree que el plan de medidas aprobado por el Gobierno la pasada semana será efectivo y permitirá reactivar la economía o piensa que se quedará corto?

-Hay dos temas que no se han abordado. Uno, el mercado de trabajo. No se ha adoptado ninguna medida que estimule el mercado laboral, que genere cambios que hagan más atractiva la contratación y que facilite a las empresas la contratación. En segundo lugar, no hay ninguna medida, porque aún no se considera imprescindible, de apoyo a la banca si empieza a resultar tocada porque la crisis se prolonga mucho tiempo. Son medidas que aún no son necesarias, pero el problema es que, con la falta de liquidez, si la banca no tiene dinero no presta a nadie y las 'pymes' pueden tener problemas para financiarse aunque sigan funcionado bien. En suma, esta situación puede llevarse a muchas empresas por delante.

Cambio de estrategia

-Da la impresión de que a su juicio la actuación del Gobierno no es lo suficientemente ambiciosa.

-Creo que faltan esas dos medidas, fundamentalmente. Pero eso forma parte de la política de este Gobierno, que ha sido la de intervenir lo menos posible en el mercado laboral y dejar que se resolviese por la vía de la concertación y del diálogo social. Cuando la economía funciona bien esa forma de actuar no está mal y, además, es una fórmula que evita conflictos. Pero cuando hay una crisis de por medio, no se puede evadir la responsabilidad de tomar medidas aunque el diálogo social no esté pactado. Está por ver si hay que hacerlo o no, pero hay que poner ya en marcha las conversaciones para ver cómo estimular el mercado de trabajo.

-¿Y la fórmula de adecuar el incremento salarial a la productividad es una de las claves?

-Sí, aunque también hay otras.
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