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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Política

POLÍTICA
'El Corte Inglés', el oso panda, el 'made in China' y la paciencia tibetana
23.04.08 -

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La comparecencia conjunta de Ibarretxe y Thubtem Wangchem fue, como poco, pintoresca. El primero en intervenir fue el lehendakari. Pocas sorpresas. Tono oficial, rictus serio. Entre los periodistas, impresión de rueda de prensa con escasas expectativas. Hasta que el presidente de la Casa del Tíbet en Barcelona se puso delante del micrófono. El lehendakari habló 6 minutos intercalando castellano y euskera. El monje, 24 en un más que correcto castellano. Sin descanso. Sin papeles.

Fue un discurso desconcertante en el que Wangchem -que recordó que su «filosofía nos enseña a no perder la sonrisa»- pasaba de describir con crudeza la represión en el Tíbet a mofarse de los productos y de la gastronomía china con sonoras risotadas que acabaron por contagiar a los periodistas y a un Ibarretxe que a duras penas lograba mantener la compostura. Clase magistral de cómo pasar del drama al 'Club de la Comedia' en décimas de segundo.

El representante tibetano comenzó realizando un recorrido por la historia de su pueblo, destacó que hasta 1949 nunca había pertenecido a China y que el Dalai Lama «no reclama la independencia, sino una autonomía real».

Orgulloso del Tíbet, intentó aclarar algunas dudas, ya que, en su opinión, mucha gente en occidente piensa que es un «pueblo pequeño». «Somos cuatro veces España. No somos pobres, no tenemos 'Corte Inglés' ni fábricas, pero somos ricos en naturaleza; tenemos oro, uranio, bosques, ríos...»

Y en esta defensa de su patrimonio nacional incluyó al oso panda: «No es chino, es tibetano». Admitió, eso sí, que sus enemigos «por lo menos los cuidan» y no se los «comen». Un comentario que le dio pie para insinuar a plena carcajada que los chinos aprovechan «cualquier cosa que se muere».

Wangchem cambió de tercio. Recordó la represión de las últimas semanas e intentó exculpar en cierta medida a los tibetanos que causaron incidentes. «Todos no somos Buda, no somos santos. Los jóvenes pierden la paciencia». Incluso, en otra declaración sorprendente para oírla en boca de un monje budista señaló con una amplia sonrisa que «no pasa nada» por «romper» o «quemar» un «poco» una tienda «'made in China'».

Llegó un momento en que Ibarretxe no pudo aguantar la risa. Fue cuando Wangchem aclaró que «hay chino bueno y chino malo. Todos los tibetanos no somos perfectos. También hay malos, pero hay más buenos que malos».

El espectáculo terminó cuando lanzó otro dardo a Pekín. «El producto 'made in China' es barato, pero no tiene calidad». A lo que añadió un refrán más castellano que tibetano. «Lo barato sale caro». Resonaron las carcajadas. Ibarretxe preguntó si había alguna pregunta. Nadie se atrevió.
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