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LA CARRERA HACIA LA CASA BLANCA
La población rural «amargada» de Obama se enfunda las pistolas
20.04.08 -

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«Propiedad privada. No traspasar. No aparcar». Los carteles se agolpan en cada casa con una furia siniestra y cumplen su misión intimidatoria casi tan bien como los perros, que se abalanzan amenazadores en cuanto un extraño pisa la calle. Es la Pensilvania «amargada» por la depresión industrial de la que hablaba Barack Obama a puerta cerrada en San Francisco hace dos semanas. Los comentarios pueden costarle las elecciones, pero no es difícil ver de dónde salen. Scranton nació como una ciudad minera al albor del ferrocarril y se convirtió en la mayor productora de vías. Hoy no tiene ni minas ni trenes. La vieja estación ha sido reconvertida en hotel y la población mengua casi un 1% cada año. «Cuando había tren mi padre nos llevaba a Nueva York a ver a los Yankees», recuerda con nostalgia Ann Tell.

La centenaria fábrica de encajes Scranton Lace Co., en la que trabajó el abuelo de Hillary desde los 11 años, también cerró hace seis. El monumental edificio de la torre, con su reloj, por el que pasaron todas las familias del pueblo es ya una reliquia histórica a punto de ser reconvertido en apartamentos.

A una hora al sur el celo por los empleos ha hecho que el alcalde de Hazleton, Louis Baletta, emprenda la mayor cruzada del país contra los emigrantes ilegales, con la excusa de combatir la delincuencia. Quien les alquile una casa pagará mil dólares (600 euros) diarios de multa. Quien les dé trabajo perderá la licencia por cinco años.

Decepcionados

«No somos gente amargada», insiste el ex alcalde de Scranton James Barrett McNulty .«Puede que un poco frustrados y decepcionados por la forma en la que se ha manejado este país en los últimos años, pero somos patriotas, creemos en Dios, en Estados Unidos y los unos en los otros. No somos unos fanáticos amargados. Obama tiene que volver aquí a aprender lo que aprendió Hillary de pequeña».

El noroeste de Pensilvania lo tiene perdido, es territorio de Clinton. La batalla final se dará en los suburbios de Filadelfia, donde Hillary espera subir el martes los peldaños del Museo de Arte con la música triunfal de 'Rocky'. «Cuando se trata de acabar una pelea, Rocky Balboa y yo tenemos mucho en común», dijo en un mitin. «Nunca abandono, nunca me rindo».
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