
Y la fecha elegida para intentar reventar el cinturón de seguridad hebreo que aprisiona la Franja entre un muro de hormigón y el Mediterráneo fue ayer, inicio de las fiestas de la Pascua judía, con un ataque coordinado que ha disparado todas las alertas en Israel como «el más ambicioso y sofisticado desde la evacuación (de Gaza) en 2005». Los habitantes de las localidades hebreas vecinas de la Franja han recibido la instrucción de no salir de sus casas. «Son casi un Ejército, Hamás opera como lo hace Hezbolá en Líbano», constataba desde Gaza la portavoz militar, comandante Avital Leibowitz.
Semiocultos por una densa niebla y conducidos por sendos kamikazes, dos coches bomba convenientemente pintados del color de los jeeps del Ejército judío, consiguieron cruzar sin levantar sospechas al lado israelí del puesto fronterizo humanitario de Kerem Shalom, donde se hicieron explotar pasadas las seis de la madrugada. Junto a ellos se adentró también un vehículo blindado, cuyos ocupantes no lograron detonarlo, pero atacaron con fuego de fusilería a los soldados, al tiempo que sobre la instalación caía una intensa lluvia de quince proyectiles de mortero. Los combates duraron dos horas. Dieciséis soldados israelíes resultaron heridos y tres milicianos palestinos muertos, entre ellos los dos suicidas.
Acción coordinada
El ataque -reivindicado de inmediato por el brazo armado de Hamás, las Brigadas de Azzedin Al-Qassam, se producía casi simultáneamente a la aproximación de otro coche al cercano paso de Kissufim, cuyo conductor fue aniquilado por un misil israelí. Debido a la envergadura de su explosión, el Ejército trasladó ayer su creencia de que el vehículo estaba también cargado de explosivos, y que su misión era detonarse al mismo tiempo que los que impactaron en Kerem Shalom, todo ello dentro de un «plan de ataque a gran escala en varios puntos».
De acuerdo con fuentes militares, de hecho existe ya la convicción de que el asalto el pasado jueves a este mismo cruce de Kerem Shalom, en el que los palestinos consiguieron abatir a tres militares, sólo fue «una misión de inteligencia», preparatoria de la perpetrada ayer. Al igual que las cuatro intentonas similares habidas en los últimos diez días en idéntico punto y el paso de Nahal Oz, en las que los palestinos consiguieron infiltrarse en territorio judío al menos cuatro veces.






