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El déficit del sistema de pensiones crece un 17% en Euskadi, hasta 543 millones
El desajuste subió en 2007 por sexto año consecutivo, según las cuentas de la Seguridad Social La situación se alivia al aumentar más los afiliados que los pensionistas

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El déficit del sistema de pensiones crece un 17% en Euskadi, hasta 543 millones
BENEFICIARIOS. El gasto del sistema aumentó un 8,2% en Euskadi. En la imagen, un grupo de jubilados de tertulia. / IGOR AIZPURU
El sistema de pensiones encadena seis años de déficit en Euskadi. El desfase creció un 17% el pasado año, hasta los 543 millones de euros, una cifra sin precedentes. Ese monumental desequilibrio, que contrasta con el histórico superávit existente en el conjunto de España, es la diferencia entre los ingresos de la Seguridad Social en el País Vasco a través de las cotizaciones que sufragan las prestaciones, las bajas por enfermedad y maternidad y ayudas familiares, y sus gastos en esas materias, que son muy superiores. Aunque los 'números rojos' casi se han multiplicado por ocho desde 2002, pese a la bonanza económica registrada en ese periodo, su aumento se ha amortiguado: en los dos ejercicios precedentes se habían disparado un 49% y un 47%.

Una creación de empleo insuficiente en los últimos años, el paulatino envejecimiento de la población y unas prestaciones superiores al resto de España están en la raíz de ese balance negativo. Pese a todo, las cuentas de la Tesorería General incluyen algún dato esperanzador. Por ejemplo, el número de cotizantes aumentó más -2,48%- que el de pensionistas -1,4%-, lo que apunta a una tendencia al equilibrio.

Un informe encargado por el Gobierno vasco en 2004 ya preveía que un modelo de pensiones propio, como el que reivindican las fuerzas nacionalistas, sería deficitario. Con los datos actuales, la comunidad autónoma dista de ser autosuficiente en ese terreno mucho antes de la fecha crítica que apuntan los expertos para el conjunto del sistema: en torno a 2020 de no adoptarse medidas previas.

La Seguridad Social recaudó el pasado año 5.563 millones en el País Vasco por contingencias comunes. En los conceptos a los que va dirigido ese dinero -pensiones contributivas, bajas por enfermedad y maternidad y ayudas familiares- gastó 6.106 millones, lo que arrojaría un alarmante desfase del 10,5% si el sistema tuviera cuentas separadas para Euskadi. Un desajuste al que, en buena lógica, habría que descontarle la parte correspondiente de los 2.106 millones de complementos de mínimos que aporta el Estado al sistema, pero que no impediría un abultado desequilibrio.

Transferencia

El traspaso del régimen económico de la Seguridad Social es una demanda no satisfecha del Gobierno vasco, que sostiene que los 'números rojos' son en realidad muy inferiores al incluir en las cuentas el cálculo de las transferencias de esos complementos de mínimos, las prestaciones no contributivas o el superávit de las mutuas de accidentes de trabajo. El consejero de Empleo, Joseba Azkarraga, cifró en 177 millones el desfase de 2006, frente a los 463 millones de la diferencia que hubo entre los ingresos y los gastos del organismo.

El sistema de pensiones experimentó su último superávit en la comunidad autónoma en 2001: fue de 11 millones. Desde entonces la situación se ha deteriorado de una forma acelerada por el fuerte aumento del desembolso en prestaciones y por la moderación del crecimiento de los ingresos. El pasado año, por ejemplo, los pagos crecieron un 8,2%, mientras la recaudación lo hizo sólo un 7,35% pese al aumento de cotizantes.

Esta situación ha convivido en todo este periodo con una exultante bonanza del sistema nacional, que el pasado ejercicio acumuló un excedente récord de 6.369 millones en los capítulos mencionados, un 6,36% más que el anterior. En realidad, el superávit de la contabilidad oficial de la Seguridad Social fue superior -más de 14.000 millones- porque tiene en cuenta conceptos como los costes de personal, de administración, tasas, transferencias del Estado para complementos de mínimos y otros ingresos del sistema.

A la postre, las cuentas de las pensiones de la comunidad autónoma son consecuencia de una creación de empleo insuficiente para que las cotizaciones financien un sistema de reparto, basado en la solidaridad intergeneracional, en la que los jóvenes pagan las prestaciones de sus mayores. Y ello pese a que el empleo ha crecido de forma significativa en los últimos años: la afiliación a la Seguridad Social se ha incrementado un 14% entre 2001 y 2007. En el conjunto de España aumentó más en ese periodo: un 22,4%, lo que explica su mejor balance.

La evolución en los territorios vascos en esta década es diferente. En Álava, el gasto en prestaciones se ha disparado un 66% desde 2001, mientras que los ingresos han crecido sólo el 40%. Ambos conceptos aumentaron un 48% y un 35%, respectivamente, en Vizcaya; y un 52% y un 41% en Guipúzcoa.

Sin embargo, sólo Álava tuvo superávit el pasado año: recaudó 924 millones y destinó 772 millones a prestaciones, lo que equivale a un excedente de 152. Por contra, el déficit en Vizcaya fue de 528 millones y de 167 el de Guipúzcoa.

Insuficiente

La evolución en el mercado laboral en Euskadi permite extraer enseñanzas sobre el futuro del conjunto del sistema. Por ejemplo, que la creación de empleo, incluso importante, puede no ser suficiente para hacer frente al pago de las prestaciones dentro de una o dos décadas. Una enseñanza que tienen bien aprendida los organismos internacionales y algunos países de la UE, que alertan de que en el futuro será imposible mantener la 'generosidad' del modelo actual. Así, son continuas las recomendaciones de la Comisión Europea y del Fondo Monetario Internacional (FMI) para que se aborde la reforma del sistema de pensiones en la mayor parte de los países occidentales. España no es el peor situado, pero las recomendaciones son tan apremiantes como para los demás.

Además del fuerte impulso de la ocupación en los últimos años, una de las causas del buen momento que vive el modelo es que ahora están trabajando las cohortes del 'baby boom', por lo que los ingresos son elevados, mientras que desde hace unos años se están jubilando las generaciones nacidas durante la Guerra Civil y la postguerra, que fueron muy exiguas. Las autoridades trabajan con el hecho de que el superávit se acabará cuando comiencen a jubilarse dentro de unos años el grueso de las personas nacidas durante la explosión demográfica habida en España en las décadas de los 50 y 60.
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