
Tras dejar su equipaje en la habitación, Koeman compareció con voz temblorosa en una sala de hotel bilbaíno, donde habían instalado un gran panel con el nombre de las marcas que patrocinan a su equipo. Allí, donde sólo habían entrado periodistas y trabajadores del Valencia y del establecimiento, alguien había escrito 'Koeman vete ya' minutos antes de arrancar la rueda de prensa. A pesar de que los empleados del conjunto 'ché' se esforzaron para borrar la pintada de inmediato, los informadores de Valencia tuvieron tiempo suficiente para hacer la fotografía. Y luego para 'pincharle'. «¿Qué le parece que su comparecencia se tenga que retrasar unos minutos para que se borre una pintada que exige su marcha?», fue la primera pregunta que le hicieron. «No sé», respondió Koeman; «y no me importa. Esas cosas no me interesan».
Luego admitió que su conjunto pasa por una «situación complicada», a pesar de haber ganado la Copa, que se puede enderezar. «Si ganas, no entras en problemas», reflexionó el preparador holandés, que advirtió de que el «Athletic está fuerte en casa». «Pero tenemos equipo para ganarle», añadió acto seguido.
Al final, le preguntaron si se había sentido solo durante el viaje a Bilbao. «No. Ha sido como otros días. Además, lo importante es uno mismo», dijo el entrenador, que lamentó las molestias físicas de su portero Hildebrand. No hubo tiempo para más. Ya lo había advertido antes de empezar un empleado del Valencia: «Os recuerdo que es una comparecencia breve».








