Scorsese contrató a siete de los mejores directores de fotografía del mundo y añadió a las grabaciones del concierto entrevistas en el 'backstage' y un bellísimo epílogo en un plató. Prescinde de los socorridos planos del público y consigue que las canciones tengan tanto interés como las declaraciones de este grupo de supervivientes. «¿Y ahora qué?», le pregunta el cineasta a Robertson. «La música nos llevará siempre», contesta evasivo el músico.
A años luz de la aséptica 'Shine a Light' con los Stones, deslumbrante a nivel formal pero vacía de emoción, 'El último vals' es un melancólico y espeluznante réquiem por toda una generación.






