
Quizá por eso, después de media vida cargando las tintas, el autor de 'Clic' empieza se abre a nuevas temáticas de corte más social. «Además de intentar explorar el erotismo desde un punto de vista más espiritual y profundo, diría que lo que me interesa ahora es mostrar la desolación de una sociedad que reproduce el sistema social anterior a la Revolución Francesa, en el que existe una casta de gente guapa que impone sus reglas y su moral y, muy por debajo, el populacho», explica el autor de 'Revolución', libro en el que ya exponía su teoría de las castas cargando contra la nueva aristocracia televisiva.
El trazo curvilíneo
Aun así, si por algo se conoce y reconoce a Manara es, además de por una innegable habilidad técnica, por un universo creativo que tiene por protagonista a la mujer, o mejor: a muchas mujeres. Su obra, sin embargo, no quiere ser ni una «instrumentalización del cuerpo femenino» ni una «utilización mercantilista del erotismo». Se trata más bien de una suerte de homenaje a la sensualidad y a la feminidad. «Ésa es mi intención, aunque siempre con una ambigüedad en la que me encuentro muy a gusto y que, además de asumir, también persigo», explica.
Para Manara, la explicación a esa ambigüedad hay que buscarla en «la visión masculina y en una educación enfocada en una sola dirección». «Un ejemplo muy claro de todo esto es la absoluta falta de mujeres en la vida política italiana», explica.
Alérgico a los aviones y capaz de encerrarse en un buque de carga para viajar a Argentina con tal de evitar los aeropuertos, Manara llegó en coche a Barcelona para convertirse en uno de los grandes reclamos del Salón del Cómic con una una exposición dedicada a su relación con el cineasta Federico Fellini. «Además de las películas, lo que más echo de menos de Fellini es la conversación. Tenía un lenguaje fantástico y una vida muy interesante, por lo que era una persona extremadamente divertida. Incluso en los temas más triviales conseguía capturar tu atención. Yo siempre le consideré un maestro, nunca un compañero de clase. Era un genio», reconoce.






