Estas dos centrales comparten el diagnóstico de la situación actual de la enseñanza con las patronales de la red concertada: el dinero que reciben los colegios e ikastolas es «claramente insuficiente» para hacer frente a los nuevos retos educativos, como la inmigración, la integración de las discapacidades o el impulso a la euskaldunización. «La carga de los profesores es mayor, porque las exigencias educativas también son mayores», resume el portavoz de ELA, central mayoritaria en los centros concertados de iniciativa social -la mayoría, las escuelas cristianas de Kristau Eskola-.
«Servicio público»
También están de acuerdo con el futuro que diseña la Ley del Sistema Educativo Vasco -en fase de elaboración por la consejería de Tontxu Campos-, donde los colegios recibirán fondos según el servicio que presten y los objetivos logrados. «Mismas obligaciones, igual financiación», señala el portavoz de LAB, Ricardo Tornero. «La red concertada no quiere ser elitista, quiere tener carácter de servicio público», añade.
La propuesta de Kristau Eskola y Partaide a la consejería de Educación para que incremente la financiación hasta cubrir sus gastos totales en el año 2012 ha empujado a moverse a los trabajadores de los colegios e ikastolas subvencionados. No quieren quedarse fuera de la negociación. Reclaman que el dinero extra que puede llegar a la red concertada -supondría cerca de 120 millones de euros anuales, a sumar a los más 500 que reciben en la actualidad- redunde en mejoras de las condiciones laborales. «No queremos que se financien las patronales sino que llegue a las plantillas», destacan desde ELA.
Por eso dirigen su lucha en dos frentes. Uno contra Educación, para exigirle un nuevo acuerdo de financiación, con más recursos. Y otro, contra la patronal para que ponga por escrito un compromiso laboral con todo el personal de los colegios e ikastolas subvencionados. La equiparación salarial o la reducción de jornada son reclamaciones que llevan haciendo años, sin resultado alguno. «Ha llegado el momento de movilizarse», subrayan. Por ahora, han anunciado asambleas informativas y un paro de medio día el 20 de mayo, pero no descartan intensificar las medidas de fuerza si no obtienen respuesta. En todo caso es una decisión insólita porque los colegios e ikastolas concertados, donde estudian 160.000 alumnos, no convocan huelgas hace años.
Los docentes aseguran que les sobran motivos para iniciar la batalla. Tienen jornadas laborales más amplias que en la red pública. Las horas que cuidan los recreos, hacen tutorías, participan en los programas de orientación o convivencia no se incluyen como tiempo lectivo. Esa labor extra se ha incrementado en los últimos años con la incorporación a la escuela de la inmigración o las necesidades especiales. Y ganan menos. Sus sueldos son el 95% de los de los docentes de colegios públicos.
CC OO, por su parte, comentó que «ya era hora» que las centrales mayoritarias de la red concertada convocaran movilizaciones en el sector para reclamar la homologación de las condiciones laborales. «Sólo tomaban esa medida de fuerza en la pública», añadieron. Esta central, la segunda en representación en colegios concertados, reclama una mesa de negociación en la que se sienten sindicatos, el Gobierno vasco y la patronal.








