
Koeman no tiene ya crédito en un Valencia que tenía previsto celebrar ayer un consejo de administración que finalmente fue aplazado. La decisión sobre el futuro de Koeman estaba ya tomada, pero la presión ejercida durante la madrugada del jueves por los jugadores ha permitido conceder una prórroga al holandés. El presidente del club, Agustín Morera, ha tenido en cuenta la opinión de la plantilla para que Koeman continúe unos días más en el cargo, aunque si el domingo el Valencia pierde en 'La Catedral', el técnico no dirigirá los cinco últimos partidos de Liga.
Incluso un empate en terreno del Athletic podría acabar ya con su breve etapa, porque si el Zaragoza se impone mañana al Recreativo, el Valencia se acercaría a sólo tres puntos del descenso. Los pésimos resultados, con un único triunfo en los nueve últimos encuentros de Liga, han colocado a los levantinos muy cerca de Segunda y han llevado también a aplazar las celebraciones por el título. Con la amenaza del descenso, el Valencia no está para festejos, porque su pensamiento sólo está puesto ahora en salvar la categoría, con o sin el técnico que sustituyó a Quique Sánchez Flores. Si no ganara en San Mamés, el club ya tendrá una 'excusa' convincente para echar al técnico, que sólo ha sido capaz de motivar a su equipo en la Copa.
Segundo plano
Su sustituto hasta final de temporada sería el entrenador del filial, Óscar Fernández, acompañado por el ex jugador Mauricio Pellegrino, ya que José Mari Bakero también deberá abandonar un club que ha malgastado 200 millones de euros en las últimas temporadas y ha ido dando bandazos con el cargo de entrenador. El descontento de la afición con Quique Flores, pese a la trayectoria del equipo, llevó al entonces presidente Juan Soler a despedir al técnico madrileño para evitar que la ira del público no apuntase más arriba. No tardó entonces en obligar a Koeman a apartara tres pesos pesados (Albelda, Cañizares y Angulo) que no comulgaban con la política del club.
Sin vender sus acciones, Soler prefirió pasar a un segundo plano y dimitir como presidente. Oficialmente lo hizo por «motivos personales», aunque fue la pésima trayectoria de los 'chés' y la crisis inmobiliaria las que le obligaron a ceder el sillón, mientras sobre el terreno de juego el equipo deambulaba y Mestalla pasaba del decisivo «¿Quique, vete ya!» al «¿Koeman, vete ya!». Sin embargo, tras la final copera frente al Getafe, incluso una mínima de la afición valencianista llegó a apoyar al holandés.
Ayer, un centenar de aficionados que esperaban a la expedición al mediodía en el aeropuerto de Manises volvió a mostrar su indignación con Koeman, solicitando de nuevo la dimisión de un técnico conservador que no ha convencido a nadie y no ha sido capaz de dotar de un estilo al equipo. Tampoco han convencido sus sistemas, ni el 4-3-3 con el que comenzó su andadura en el equipo 'ché', ni el 4-2-3-1 con el que se adjudicó la Copa, en un partido en el que ni siquiera tuvieron cabida tres de los supuestos últimos grandes fichajes del club: Zigic, Banega y Maduro.






