Vistas exteriores del Pazo de Meirás. /ARCHIVO
Sada, en pie de guerra
El alcalde de la localidad coruñesa de Sada, Abel López Soto, ha celebrado la entrada de los técnicos para inspeccionar el Pazo de Meirás pero ha calificado de "torpeza" que la familia Franco lo haya impedido "hasta el último día".
López Soto ha recordado que a partir de ahora la ley establece que el expediente se resuelva en un plazo de 18 meses y que de ser declarado BIC permitiría el acceso de la ciudadanía al interior del Pazo, un hecho para López Soto "que debería haber ocurrido hace mucho tiempo, dado el gran interés general".
Por otro lado, el presidente de la Comisión Por la Recuperación da Memoria Histórica (CRMH), Manuel Monge, ha valorado también de forma positiva la inspección del pazo pero considera que, además de ser declarado BIC, "debería devolverse al pueblo".
Monge ha avanzado que están estudiando presentar un escrito en los juzgados para reclamarlo, basándose en una sentencia del Tribunal Supremo de julio de 2007 que falló a favor de los familiares de un vecino de Tenerife" que donó en 1937 unas tierras a Franco para salvar la vida de un pariente en peligro de ser fusilado".
Desde la Comisión entienden que la donación "no fue a Franco, si no al jefe del Estado" por lo que, una vez a fallecido, éste debe devolverse. En este sentido han anunicado que "para transmitir a la familia que ya ha disfrutado de él lo suficiente y que ahora deben devolverlo", se manifestarán delante del pazo "de manera pacífica" el próximo 8 de agosto aprovechando la presencia de la familia con motivo de la boda de Leticia Giménez-Arnau Martínez-Bordiu, nieta de Carmen Franco.
Esta visita persigue evaluar el estado de conservación del inmueble para decidir sobre su declaración como Bien de Interés Cultural
La declaración como BIC implicaría que el edificio tendría que estar abierto al público cuatro días al mes
Perteneciente a Emilia Pardo Bazán, las autoridades coruñesas se lo compraron a sus herederos para regalárselo a Franco que lo convirtió en su residencia de verano
La Xunta de Galicia ha dado un paso más en su intención de declarar el Pazo de Meirás como Bien de Interés Cultural (BIC). Tres técnicos de la Consejería de Cultura, pertenecientes a la Dirección General de Promoción Cultural, han entrado hoy en el inmueble propiedad de la familia Franco, en el municipio coruñés de Sada, para evaluar su estado de conservación y, posteriormente, decidir sobre su posible inclusión en la lista de como bienes de Interés Cultural.
La visita fue autorizada hace aproximadamente un mes por un auto del Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSJG).
Una arqueóloga, una arquitecta y un historiador del arte son los encargados de realizar una inspección para reunir información sobre la arquitectura interior del edificio, los bienes susceptibles de ser considerados patrimonio cultural, el estado de conservación de todo el conjunto y un reportaje fotográfico del mismo. A su salida, los técnicos han descartado una nueva visita al haber conseguido hoy datos suficientes
Los datos que se han recopilado serán analizados por el personal técnico de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural y se añadirán a la restante documentación que en los últimos meses ha recabado la Consellería de Cultura referida a la historia y al valor del pazo.
Un inmueble histórico
Una vez que se analice toda la documentación, Patrimonio evaluará si el pazo reúne las condiciones para ser declarado BIC y, en caso positivo, se presentaría un proyecto de declaración que incluiría, además de una exposición de motivos, el nivel de protección del edificio y de su entorno, y se procedería a su incoación.
La declaración como BIC del Pazo de Meirás implicaría que el edificio, propiedad de la familia Franco, tendría que estar abierto al público cuatro días al mes y que cualquier intervención sobre él precisaría de la autorización de Patrimonio Cultural. Por tratarse de la máxima figura de protección patrimonial, a partir de su declaración como BIC la propiedad está "obligada" al cuidado y preservación del edificio.
La legislación vigente, en concreto, la Ley de Patrimonio Cultural de Galicia de 1995, establece la posibilidad de que el Pazo de Meirás pueda ser expropiado forzosamente una vez que cuente con la declaración de BIC por parte de la Xunta de Galicia y siempre que los propietarios incumplan las obligaciones de protección y conservación general.
El equipo encargado de la inspección es el mismo que hace unos siete meses no pudo entrar a realizar su trabajo. La familia impidió entonces la inspección de los técnicos de Cultura, lo que originó una batalla legal que el pasado 12 de marzo se cerró con la segunda resolución del TSJG favorable a la Administración gallega, en la que se instaba a los Franco acordar una fecha para permitir la comprobación del estado del inmueble, aunque debía hacerse "sin publicidad" y con respeto a la intimidad de los propietarios.
Un inmueble histórico
El Pazo de Meirás, inmueble inventariado como patrimonio histórico conforme a la normativa gallega en la materia, es una reconstrucción de una casa quemada en 1809 por los franceses en la Guerra de Independencia. A pesar de su aspecto medieval la actual edificación es de finales del siglo XIX, la primera piedra se colocó en 1903, y perteneció a la escritora Emilia Pardo Bazán y su familia.
El emblemático edificio fue comprado a los herederos de Pardo Bazán por autoridades coruñesas, encabezadas por Pedro Barrié de la Maza y Alfonso Molina para regalárselo al dictador y entonces jefe de Estado, Francisco Franco, que lo aceptó en diciembre de 1938 y lo convirtió en su lugar de veraneo y el de su familia.
En la actualidad la única hija del dictador, Carmen Franco Polo, mantiene su costumbre de veranear en las Torres de Meirás, un espacio poco utilizado para otros fines a lo largo de estos años, con excepciones como el acto en el que Luis Alfonso de Borbón, bisnieto de Franco e hijo de Carmen Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón, pidió la mano de la venezolana María Margarita Vargas-Santaelle en julio de 2004.