
Desde este punto de vista, la dirección que coordina Javier Madrazo sólo puede insistir en su llamamiento a EB de Mondragón para que modifique una postura contraria «al sentir mayoritario» de su «militancia» y de su «base social», y propicie el desalojo de la formación abertzale y la investidura de un nuevo alcalde, en este caso del PSE. Para ello es imprescindible el voto de, al menos, uno de sus concejales, dado que Aralar, la otra fuerza política que podría inclinar la balanza en contra de ANV, no se sumará a la moción de censura.
Además de reiterar esta petición, y para evitar que se repitan este tipo de situaciones en el futuro, la mayoría que controla los órganos de dirección de la coalición en Euskadi promoverá un cambio de estatutos en la asamblea general que culminará su proceso de renovación interna los días 31 de mayo y 1 de junio. La modificación delegará las decisiones políticas de ámbito «supramunicipal» en «los máximos órganos de dirección».
Fue el portavoz de la presidencia de EB, Mikel Arana, quien difundió ayer este mensaje en una rueda de prensa convocada de urgencia en Bilbao. Era un paso necesario para aclarar cierta confusión que alcanzaba, incluso, a algunos altos dirigentes de la coalición: todavía en la tarde del martes, uno de ellos interpretaba que la redacción de los actuales estatutos ya daba pie a concluir que la moción de censura trascendía de las competencias de la asamblea local, al tratarse de «un asunto de política general».
En opinión de la presidencia de EB, el artículo 36.E de los estatutos de la coalición es suficientemente contundente para avalar la independencia de criterio de sus compañeros en la asamblea local del municipio guipuzcoano. Este apartado, que Arana leyó ayer a los periodistas, delega en los plenos de la asamblea de base la aprobación de «las alianzas con otras fuerzas políticas del ámbito municipal, así como los programa de Gobierno local, en el caso de gobernar con otras fuerzas políticas». Y, como mecanismo constructivo, la moción de censura no sólo implica la destitución de un mandatario público, sino la presentación y elección de un candidato alternativo.
«Flexibilidad»
La cúpula de EB tiene claro, por ello, que no puede imponer su criterio a la organización municipal de Mondragón ni presionarla siquiera con la posibilidad de tomar algún tipo de medida disciplinaria. Con este escaso margen de maniobra, el portavoz se limitó ayer a pedir a sus compañeros «flexibilidad» para que continúen los contactos que entablaron el lunes con sus convecinos del PSE-EE. Arana trasladó el mismo llamamiento a los socialistas, de quienes dijo que se han limitado a pedir el apoyo a su candidato, «postergando el debate sobre los compromisos de gobierno para un futuro. Y el PSE sabe que eso, básicamente, es un brindis al sol».
Mientras, la dirección federal de Izquierda Unida difundió ayer un comunicado desde Madrid en el que reclamó la «inmediata rectificación» de los concejales de EB en Mondragón. «De no hacerlo, añadió, «estarán cometiendo un gravísimo error político y situándose fuera del sentir de la inmensa mayoría» de los afiliados y de la organización de IU en el conjunto de España.
EB concurrió a las elecciones municipales en esta localidad coaligada con Zutik, por lo que sólo dos de sus tres ediles están adscritos a la formación de Madrazo. Uno de ellos, Ander Rodríguez, se encuadra en Batzen, la corriente interna de EB más cercana al nacionalismo, en la que también se sitúa Oskar Matute, el portavoz parlamentario de la coalición en Vitoria. Matute aseguró ayer a este periódico que Batzen sigue sin valorar este tema, se reservó su opinión personal y se remitió a los pronunciamientos de los órganos de dirección de EB.






