
Al grupo organizado se le atribuyen también varios 'alunizajes' y la sustracción de unos 30 turismos, aproximadamente. Su punto de partida era Sestao, donde roban la mayoría de los coches, casi todos antiguos, con una inclinación especial hacia los 'Ford' y 'Opel'. Al término de sus salidas delictivas, acostumbran a quemar algunos para evitar que el grupo de investigación de la Policía autónoma obtenga huellas dactilares. En otros casos, las embestidas de los vehículos contra lunas y fachadas causan tales daños que les obligan a apoderarse de otros de repuesto.
Sus métodos han exhibido una mezcla de conocimiento e improvisación. Para asaltar una oficina bancaria de Plentzia emplearon sólo dos adoquines, con los que rompieron el cristal blindado, pero en otros casos han arrancado las vallas de entrada de algunas gasolineras atándolas con el cinturón de seguridad a la parte trasera del vehículo. Sus actuaciones aleatorias han incluido robos a farmacias, comercios y atracos con arma blanca a gasolineras ubicadas en las localidades de Santurtzi, Zamudio y Trapagaran.
Atraco grabado
Pero la violencia y los medios empleados han ido en aumento. Si en enero atracaron en un establecimiento de hostelería de Erandio y efectuaron tres robos con intimidación en el mismo comercio del barrio bilbaíno de Zorroza, ya en marzo atracaron a punta de pistola las estaciones de servicio del alto de Santo Domingo y de Sopelana. En la primera de ellas derribaron a un operario y le amenazaron con disparar, tras colocarle el arma en la sien. Al detenido anteayer se le atribuye la intervención en este asalto.
En la gasolinera de Sopelana, los ladrones empuñaron una pistola, momento que fue captado por las cámaras de seguridad del establecimiento. Tres de los cuatro jóvenes que participaron en este robo -uno de ellos menor de edad- todavía están en búsqueda y captura. Todas las policías locales de Vizcaya tienen las fotografías de los presuntos ladrones, que la Ertzaintza se ha encargado de mostrar también en las gasolineras. Dos de ellos son ahora mayores de edad, como es el caso de uno de los cabecillas, apodado 'Mikel' o 'Maikel', y cuya identidad real corresponde a las iniciales I. S. El otro -C.S.- acaba de cumplir los 18, de modo que cuando participó en el asalto todavía era menor.
Cortina de miedo
La labor de la Policía autónoma es complicada, ya que se enfrenta a un caso que tiene atemorizados a empleados y propietarios de gasolineras. Las amenazas de los integrantes de la banda han sembrado el miedo entre algunos comerciantes y les han llevado a retirar las denuncias o a no interponerlas, pese a haber sufrido robos en sus establecimientos. Otros se han mostrado reacios a declarar o han evitado identificar a los autores, por el miedo a las represalias, según reconocieron algunos de los propios testigos a EL CORREO.
La forma de actuar de la banda juvenil, con la participación de cuatro miembros en la mayoría de asaltos, hizo pensar a los investigadores que ése era el número total de integrantes, pero el grupo es más numeroso. Por si fuera poco, unidos por lazos familiares y de amistad, estos jóvenes han hecho gala de una movilidad enorme para encontrar refugios fuera de sospecha, pese a su corta edad.
Aunque sin concluir, la labor policial ya ha dado sus primeros frutos. En abril ha cesado el rastro de establecimientos robados y gasolineras asaltadas. Además del ahora detenido, otro de los asaltantes ya está en la prisión de Martutene desde el pasado 23 de enero, por un delito cometido con anterioridad. Se le pudo reconocer en las imágenes captadas por las cámaras del BBVA de Plentzia, del que se llevaron un botín exiguo: 57 euros en monedas de 1 y 2 céntimos.










