
-¿Por qué se utiliza la palabra alergia como sinónimo de manía? Se dice, por ejemplo, que 'los médicos me producen alergia.'
-La alergia es una respuesta exagerada que producimos nosotros mismos como defensa y que finalmente acaba dañándonos. Por eso, una vez que las conocemos, las intentamos evitar.
-¿Cuáles son las más comunes?
-La más frecuente en nuestro medio es la alergia a los ácaros, pero también la rinitis está muy extendida. Afecta a la mucosa nasal y produce estornudos, picor, obstruccion, secreciones nasales, en ocasiones falta de olfato; y se calcula que afecta de un 10%a un 20%de la población. ¿Sabe cuál es el problema?
-No. Dígamelo.
-Que la gente se cree que tiene un catarro. Es fácil confundirla porque ese proceso aparentemente catarral se produce todos los años. Como no es muy severo no se consulta al médico y se queda sin tratar.
-¿Cómo puede uno saber que debe acudir al médico?
-Cuando ese catarro se da en épocas de polinización, que en el norte, en el País Vasco, llegan en mayo o junio. Son los meses más fuertes. Estornudas, los ojos te lagrimean, te gotea la nariz...
-Cada vez hay más casos y la mayoría se dan en las sociedades avanzadas. ¿Cómo es posible que cuantas más herramientas sanitarias dispongamos, más débil se vea el ser humano?
-No lo sé. Quizá influya la calidad de vida. La teoría de la higiene dice, básicamente, que de asearnos demasiado hemos perdido defensas. Sabemos que los niños que viven en granjas sufren menos procesos alérgicos.
-Su charla de mañana se titula 'La mayor epidemia no infecciosa'. ¿Es para tanto?
-Es el título que la Academia Europea de la Alergia ha querido dar para definir la actual situación. Hay niveles tan altos de patología que algunos países ya están pensando en formar a los médicos de cabecera.
-¿Se puede hacer algo por evitar esta epidemia?
-Hay que intentar diagnosticar a tiempo. Tenemos comprobado que en los niños con alergias alimentarias, si son tratados a tiempo, los efectos de la enfermedad se reducen y conseguimos darles una mejor calidad de vida. Ese es nuestro objetivo.
-Antes éramos más de 40 en clase y no había un alérgico; hoy son 20 y lo es uno de cada cuatro.
-Es así, pero recuerde que antes, cuando llegaba el verano, había chicos en clase a los que se llevaban de vacaciones a La Rioja. El cambio de aire les aliviaba el asma.
-¿En qué medida ha mejorado la calidad de vida de estos pacientes?
-¿La de los asmáticos? Como del negro al blanco. Hace 20 ó 30 años la gente se moría de asma. Hoy tenemos medicamentos potentes y eficaces para controlarla.
-¿Será éste un buen año para los alérgicos al polen?
-En nuestra zona, todo año es malo para los alérgicos al polen. Nos libran los días de lluvia, pero luego sale el sol y florecen las gramíneas. Salvo que llegue una sequía atroz, no nos libramos.








