
LA FICHA
-«Iba con los veteranos en el autobús y pusieron el aire acondicionado. Y me jodieron, coño»-, masculla, mientras toma asiento y observa al periodista con curiosidad. «¿Y qué quiere que le diga, hombre? Si yo ya no soy nadie», dice, con una sonrisa socarrona.
El entrenador que creó el 'Superdépor' es ahora un abuelo de 77 años que lleva una vida tranquila pastoreando a sus nietos y se mantiene en forma trotando cada mañana por el paseo que se extiende entre las playas de Riazor y Orzán. Dice que ver el mar le da optimismo, fuerza vital, y eso es mucho decir para un gallego, esa gente que siempre ve las dos caras de la luna y es capaz de confiar y recelar al mismo tiempo. Retirado del fútbol hace más de una década, Arsenio dirige ahora al equipo de veteranos del Deportivo que juega en fútbol indoor. Pero se trata de un entretenimiento, de un asunto de amistad.
Lo cierto es que, tras cuarenta años viviendo pendiente del balón, primero como futbolista -«no era ni bueno ni malo, pero tenía salud»- y luego como técnico itinerante, siempre castigado por la saudade, el entrenador gallego ve ahora el fútbol desde la barrera y apenas mantiene contacto con el club coruñés, donde Augusto César Lendoiro parece haber concitado una extraña unanimidad: la de llevarse mal con todos los que han sido alguien en el Deportivo. Arsenio Iglesias, eso sí, continúa siendo una institución en su ciudad. No se cansa de saludar a conocidos y a admiradores que se le acercan con veneración y, sabiendo de su sabiduría, le piden juicios y pronósticos. Él siempre contesta. A veces con una sonrisa y un comentario irónico, otras encogiéndose de hombros, ese noble arte de su tierra, y en el mejor de los casos con un dardo de sentido común que da en el centro de la diana.
-Sigue siendo usted muy querido y popular.
-Es que tengo muchos años, je, je.
-La gente le sigue parando por la calle.
-Cuando las cosas andan mal, sí. Pero cuando van bien ya no te para nadie.
Un mal momento
-¿Sigue la actualidad del fútbol?
-Un poco.
-¿Y cómo lo ve?
-Aquí se dice mucho que tenemos la mejor liga de Europa, pero yo no lo creo. Es cierto que estos años tuvimos varios clubes arriba jugando la 'Champions', pero ahora ya no es así. Incluso los dos grandes, el Madrid y el Barcelona, tienen problemas. El Barcelona acabó aburguesándose y haciendo un juego reiterativo, falto de velocidad. Y el Madrid tiene días en que funciona y otros en que no tanto. Sinceramente, no creo que seamos la mejor liga de Europa, la verdad. Aunque se sigue gastando mucho dinero, el fútbol español no pasa por su mejor momento. Y eso que hay algunos equipos como el Villarreal y el Sevilla que lo están haciendo bien.
-¿Ha notado algún cambio significativo en el fútbol español desde su retirada de los banquillos?
-Ahora se habla mucho del trato a la pelota. Parece que a algunos les gusta maltratarla y no es eso. ¿Lo que pasa es que los pobres no saben hacer otra cosa con ella! Jugar bien al fútbol lo hemos querido todos toda la vida. El problema que yo veo es que a veces se abusa del control del balón en detrimento de la verticalidad. Algunos tratan de conservar la pelota como sea y se olvidan de lo esencial, que es hacer el mayor número posible de ocasiones de gol. Si dices esto te pueden acusar de contrafútbol, pero no es así. Lo fundamental es el equilibrio, hombre. Para mí el ejemplo es el Manchester. Buen juego y circulación, pero también velocidad y buscar rápido la llegada arriba.
-Para eso necesita jugadores fuertes y con calidad. Lo ideal.
-Claro, hombre. Si no tienes a Cristiano Ronaldo y a Roonie poco importa lo que quieras tú como entrenador.
La mano de los técnicos
-¿La 'Premier League' se ha convertido en la mejor competición?
-Es posible. Es que los ingleses han conseguido algo muy importante. Siguen jugando con una intensidad tremenda, como toda la vida. Pero ahora tienen mucha más calidad y juegan mejor la pelota. Te hablaba del Manchester, pero mira también al Arsenal.
-Hace unos años, en una entrevista que le realicé cuando dirigía al 'Superdépor', me dijo que en el fútbol todo estaba inventado hace mucho tiempo y que usted no había visto a ningún equipo hacerlo mejor que al Real Madrid de Di Stéfano, Rial, Puskas, Gento y demás. ¿Lo sigue pensando?
-Sigo pensando lo mismo. Yo lo que quería decir es que en el fútbol la clave siempre ha sido la calidad de los jugadores. Y eso no va a cambiar nunca. Lo que sí ha cambiado mucho con los años es el trabajo colectivo de los equipos. Me explico. Cuando yo iba a jugar a Bilbao en los años cincuenta y tantos el Athletic nos metía seis o siete. Ibas a Madrid y te metían seis o siete. Ibas a Barcelona, a las Corts, y lo mismo. Seis o siete. Eso se acabó cuando los entrenadores metieron mano en los equipos. Se comenzó a reducir espacios, a defender más, a hacer mejores coberturas... Al final, seguías perdiendo, pero por dos a cero. En eso sí ha cambiado el fútbol. Se ha hecho mucho más táctico. En lo que no ha cambiado nada es en que sigue ganando el equipo que tiene a Puskas, a Di Stéfano, a Kopa...
Piru, una maravilla
-Hablaba del Athletic de los cincuenta. ¿Qué recuerda de él?
-Lo bueno que era, claro. Primero estuvo el equipo de Zarra, Iriondo, Panizo y Gainza, y luego el de Garai, el de Mauri y Maguregui, el de Artetxe. Gainza estuvo en los dos. Piru fue un genio, hombre. Una maravilla. Uno de los mejores que yo he conocido a través de todos los tiempos.
-El Athletic sí que no es lo que era, Arsenio.
-Claro que no lo es.
-¿Tiene solución lo del Athletic o debe resignarse a no volver a ser el que fue?
-Yo me imagino que habéis decidido tener esa política y lo habréis discutido. Pero en el fútbol actual es muy complicado mantenerla. Eso ya lo sabéis. Esta temporada estáis mejor y os habéis salvado, pero cualquier año podéis tener un susto. Al Athletic le salva que es un gran club, con una historia enorme y mucha categoría. Mucha. Pero está jugando con pólvora.
-Hablemos del 'Dépor' actual. El equipo ha resucitado en la segunda vuelta. Una de las razones ha sido el cambio de sistema introducido por Lotina a partir del partido contra el Valladolid. ¿Tan importante puede ser un cambio táctico?
-Yo creo que no ha sido tanto el cambio de sistema como que, a consecuencia de ese cambio, en el equipo entró gente más capacitada. Jugando juntos Amo, Lopo, Coloccini y Manuel Pablo el equipo logró la robustez que no tenía. En la primera vuelta el Deportivo era un equipo blando, un poco desnortado. Quería jugar, pero faltaba solidez.
-¿Sigue pensando que a los entrenadores se les da demasiada importancia cuando los verdaderamente importantes, como decía antes, son los futbolistas?
-Naturalmente. Mire, yo estuve aquí mucho tiempo y el Deportivo nunca fue 'Súper' hasta que vinieron Bebeto, Fran, Mauro, Nando, etcétera. La labor de un entrenador es trabajar para que el equipo sea robusto, bien ensamblado y coherente. La calidad es otra cosa. La calidad se compra. Y si no te la compran, estás jodido.
Honestidad
-Lo que ocurre es que a los entrenadores les resulta muy rentable darse importancia.
-Algunos se hacen protagonistas y otros pasan más desapercibidos. Eso pasa en todo en la vida. Lo que ocurre es que ahora en el mundo del fútbol se mueve tanto dinero que la gente se ha vuelto un poco loca. Mira lo que pasa con los futbolistas. Ya no son sólo deportistas, ahora también son modelos y hacen anuncios y les sacan en los programas del corazón. Pero a pesar de todo sigue habiendo personas muy sensatas.
-¿Suele hablar con Lotina?
-He estado alguna vez con él y es un buen paisano, un buen tipo y buen profesional. Merece la mejor suerte del mundo.
-Ahora que puede valorarlo con una buena perspectiva, ¿se siente satisfecho de su carrera como entrenador?
-Yo diría que sí. Bueno, las he pasado putas, ¿eh? Un entrenador vive preocupado las 24 horas del día y yo lo he sido muchos años. Pero no estoy descontento. No tuve muchas catástrofes.
-¿De quién aprendió más como entrenador?
-Yo tuve la suerte de coincidir con una etapa de grandes entrenadores: Helenio Herrera, Heriberto Herrera, Kalmar, Scopelli. Eran gente que vino a este país y que sabía mucho.
-¿De qué se siente más orgulloso como entrenador?
-No lo sé.Yo he hecho siempre lo que he podido, sin dejar que los demás se metan en mis dominios. Yo me lo he guisado y me lo he comido. Pero siempre tratando de ser honesto.
-¿Cómo le gustaría que le recuerden?
-Je, je, je. Como eso mismo, hombre, como un tipo honesto que trató de hacer las cosas bien.






