Los carburantes y las prendas de vestir son responsables por sí solos de la mitad de la subida del pasado mes, con alzas del 4,2% y del 3,5%, respectivamente. Sin embargo, no son las parcelas del IPC donde más se han elevado los precios. Otras, con menor repercusión en el índice general al ser menos importantes en el gasto de las familias, crecieron mucho más. Es el caso de 'otros combustibles', con un incremento del 7,5%; los viajes organizados (6,9%) y los hoteles (6%).
Impulsados en origen por el incremento del petróleo, los precios iniciaron su escalada actual el último septiembre, cuando pasaron de un 2,2% interanual al 2,7%. Su evolución desde noviembre ha estado marcada por la regularidad: cada mes el alza ha sido de una décima, hasta situarse en marzo en el 4,5%, el nivel más alto desde julio de 1995.
La buena noticia de marzo la aportó en esta ocasión el capítulo de medicina, el único que redujo sus precios, en el 1,2% con respecto al mes anterior. La enseñanza, que se mantuvo igual que en febrero, y las comunicaciones, con un alza del 0,1%, fueron los otros dos segmentos que colaboraron a frenar la escalada.
El transporte y los alimentos son, por este orden, los productos más inflacionistas en los últimos doce meses, mientras que en el extremo contrario se sitúan las comunicaciones, con una caída del 0,5%.
Segunda ronda
El secretario de Estado de Economía, David Vegara, responsabilizó del alza a la subida de la energía y otras materias primas, tal y como muestra el notable repunte «en todos los países industrializados». En efecto, el diferencial de precios de España con el resto de la Unión Europea se mantiene en el 1,1%, similar al de hace un año. Por otro lado, la inflación subyacente, que no tiene en cuenta esos dos grupos de productos señalados por Vegara, es del 3,4%, 1,1 puntos menos que la general, lo que en su opinión está produciendo «significativos» efectos de segunda ronda, es decir, traslado del encarecimiento del crudo a otros sectores y salarios.
La elevada inflación ha comenzado a poner nerviosas desde hace meses a las empresas, a las que resta competividad con el exterior y complica la negociación salarial, que este año se aproxima al 5% por esa causa. La patronal Confebask exigió ayer al Gobierno central que dé prioridad al control de precios, bien regulando las tasas o bien liberando sectores «protegidos». El aumento progresivo del IPC está afectando, «de manera clara», a la competitividad de las empresas, a su capacidad para crecer y generar empleo y al bienestar de los ciudadanos, asegura la patronal.
Por su parte, CC OO consideró que «el oligopolio en la distribución» de los productos es lo que más está afectando a la subida de los precios de consumo, mientras que UGT reclamó al Ejecutivo un papel «más firme y rotundo» en la lucha contra la inflación. LAB pidió que se investigue «la concertación de precios practicada por las grandes cadenas de distribución, que funcionan en régimen de monopolio».






