
En la jornada de apertura, tanto Ferrer como Nadal rayaron a gran altura. En lo que concierne al alicantino, su duelo con Kolschreiber fue un constante toma y daca. Pelotazo va y pelotazo viene, siempre a las esquinas, a los ángulos. Fue una lucha intensa como pocas. Ambos son fondistas, aunque esta vez el germano se atrevió a subir no pocas veces a la red. Ferrer se aproximó a la malla de tarde en tarde, justo lo necesario para apuntillar una jugada. El revés a una mano del alemán funcionó perfectamente. El levantino se superó y su derecha le proporcionó no pocos tantos.
Aunque durante el primer set de su partido contra Nicolas Keifer hubo un intenso equilibrio de fuerzas, después de resuelta con dificultades esa primera manga, el enfrentamiento se desarrolló con claridad para un Nadal intratable. El primer período duró nada menos que una hora y media. Basta señalar, como detalle, que en el primer juego se cruzaron bolas durante quince minutos. Kiefer, que venía de perder con Nadal en Miami, utilizó su potente servicio para contrarrestar el superior dominio del balear. Por momentos, el alemán soltó zarpazos con sus golpes planos desde el fondo. Nadal replicaba con sus tiros liftados.
El juego discurrió igualado hasta el undécimo juego, cuando el de Manacor logró el 6-5 tras un décimo punto de ruptura. Sin embargo, con saque a favor, Nadal no fue capaz de zanjar ese primer ciclo tras desaprovechar dos bolas de set en el duodécimo juego. Fue necesario el desempate, en el transcurso del cual el mallorquín se anotó la manga tras sacar provecho de su tercer punto de set en el undécimo tanto.
'Rosco' del mallorquín
Desanimado por ceder la manga, Nicolas Kiefer se vio superado por un oponente lanzado a la ofensiva. Nadal, una vez más, se desmelenó. Su derecha carburó con fuerza, en los restos dejaba en evidencia al germano y,en definitiva, tuvo la firmeza necesaria para endosarle un clamoroso 6-0 al adversario. Con dos sets abajo, se presumía el total hundimiento de Kiefer, pero el caso es que el teutón siguió luchando. Su saque le ayudó y sumó hasta doce puntos de servicio directo frente a los tres del español. Pero sus esfuerzos resultaron inútiles ante un Nadal cada vez más crecido, que rompió el saque de su competidor en el noveno juego para, en el siguiente, cerrar el partido con un derechazo fulminante.
Mientras Kiefer sólo consiguió una ruptura, Nadal consolidó hasta un total de seis, demostración evidente de la diferencia entre uno y otro jugador. El balear sumó su octava victoria consecutiva en un encuentro de Copa Davis desde que se produjo su debut en la competición, en 2004, en Brno (Chequia) frente a Novak, con el que perdió. Ese mismo año, sin embargo, formó parte del equipo que conquistó ante EE UU, en Sevilla, la deseada Copa Davis. Nadal no jugaba en la competició de la ensaladera de plata desde hace año y medio, cuando España defendió la permanencia en el Grupo Mundial tras vencer a Italia en Santander.







