GETAFE 3 - BAYERN MUNICH 3
El primer obstáculo surgió con la expulsión de Rubén de la Red. El canterano, reconvertido en central, falló en el mano a mano con Klose. Era el último jugador y el árbitro suizo no tuvo piedad con él y le sacó la roja. Los jugadores del Bayern sonreían, pero, al filo del descanso, los focos fueron para Cosmin Contra. El rumano metió el mejor gol de su vida y desató la locura en todo el campo, incluido el palco, donde el Rey y el Príncipe disfrutaban de lo lindo. Pero quedaba un mundo de sufrimiento y el Bayern iba a sacar toda la artillería de su banquillo. Hitzfeld cambió a Lell por Jansen y comenzó el bombardeo.
Ribery salvó a su equipo con un empate en la bocina. El Bayern tenía al Getafe donde quería, cansado, en la prórroga y con diez. Los alemanes esperaban rematar en el tiempo extraordinario pero se encontraron con algo impensable: dos goles en cuatro minutos.
El éxtasis volvió a las gradas, que sujetaron a sus ídolos para que no desfallecieran. Pero se quedaron a medias. 'El Pato' se comió un balón y el gol dio vida al Bayern, que creyó en el milagro. Y Toni, al igual que Ribery, salvó los muebles en el último minuto en una jugada confusa en la que Oliver Kahn, que subió a rematar, pudo hacer falta. Las lágrimas inundaron el Coliseo. El Getafe maldice su suerte.







