
Así titula Enrique Arias Vega una recopilación de sus mejores cuentos, 24 relatos escritos para el disfrute tanto del que los ejercita como de quien los lee, en los que narra cómo la culpa de que del altercado generado porque, en la oscuridad de un cine, una señor bese a una desconocida en la mejilla «mientras, como de costumbre, introducía mi mano en su entrepierna», la tiene en realidad de su esposa por no esperarle en la puerta de la sala.
Esas son el tipo de disparatadas situaciones que describe en el libro que hoy se presenta en Bilbao. También hay lugar para la fantasía y es que en el fondo nada es lo que parece.






