Lo más suave que tiene que aguantar el pelirrojo protagonista son los gritos de «¿zanahoria!». Un grupo de compañeros le persigue y apalea como diversión. No se chiva, y en casa no entienden por qué se muestra cabizbajo. Sus padres también sufren otra clase de acoso a manos de jefes despóticos.
«Hemos metido la cámara en un instituto, la representación en pequeño de una sociedad», explicó el popular presentador de los Goya. Al igual que su exitosa ópera prima, 'Tapas', 'Cobardes' transcurre en Hospitalet y captura la vida de barrio de las clases medias. El trabajo de campo con profesores, psicólogos y chavales incorporó frases al guión. Como la que suelta un desbordado maestro: «Yo estudié para profesor de Historia, no para policía».
Elvira Mínguez, Lluís Homar, Antonio de la Torre y Paz Padilla en su primer papel 'serio' protagonizan una cinta nacida para ilustrar debates sobre el 'bullying'. Corbacho recordó que los chavales reciben hoy en una semana los mismos estímulos que nuestros bisabuelos en toda su vida. «Hay una fina línea entre víctimas y verdugos, entre puteados y puteadores. Los acosadores no saben si hacen el bien o el mal, no tienen la capacidad de ponerse en el lugar del otro».
'Cobardes' acierta en plasmar la dependencia al móvil de los adolescentes . Pero no deja de ser una 'tv-movie' de postín, con una vocación tan didáctica que le hace abarcar todos los males de nuestra sociedad: la incomunicación conyugal, la conciliación laboral y familiar, la insolidaridad, el sálvese quien pueda...






