
La reclamación llega desde las asociaciones de padres de alumnos de los institutos de la red pública, que acoge a estudiantes de entre 12 y 16 años, ya que la situación laboral es diferente en los centros privados. Los profesores de Secundaria en los colegios concertados tienen obligación de permanecer en su puesto 32 horas a la semana e impartir 22 de clase. El tiempo que no dedican a la docencia directa en el aula preparan clases, corrigen exámenes, atienden la biblioteca, hacen tutorías, cuidan recreos y comedores, se entrevistan con las familias o hacen labores de gestión, entre otras actividades.
Los docentes de institutos públicos dan 17 horas de clase, y deben cumplir otras seis de permanencia en el centro. En ese espacio están 'de guardia': trabajan en sus despachos, cuidan recreos, atienden a padres, o pueden ocuparse de l grupo de algún maestro de baja. Hay numerosas labores que les liberan de dar clase: la hora quincenal que dedican a tutoría con alumnos les cuenta como una de docencia en el aula, cuidar el comedor a diario les resta 10 horas y el encargado de biblioteca está exento de las 17 horas semanales. Esos 'descuentos' horarios no existen en la red concertada.
Los padres consideran «fundamental» la presencia de los docentes durante todo el tiempo que pasa el escolar en el instituto: treinta horas. «Es más fácil que el alumno no haga lo que le da la gana si están sus profesores», señala la responsable de la federación de asociaciones de padres de alumnos de la escuela pública vasca (EHIGE), Ane Izagirre. A su juicio, esa mayor implicación del docente en la vida escolar podría mejorar la convivencia. Supondría, en la práctica, que el profesor pase en el instituto las siete horas de libre disposición que en la actualidad se reserva para trabajar en casa.
Lengua materna
La federación de asociaciones de padres de alumnos reclama también que se implante una hora más de clase al día de refuerzo escolar, una vez finalizada la jornada lectiva y para todos los alumnos. Ese espacio extra de carácter no evaluable «se dedicaría principalmente a mejorar el dominio de la lengua materna», sea euskera o castellano o cualquier otro idioma familiar en el caso de extranjeros, detalla Izagirre. Los estudiantes podrían reforzar también otras materias en las que tengan dificultades. «En las comunidades con lengua propia es necesario incorporar una hora más a la jornada escolar, con el fin de disponer de tiempo suficiente para dedicarlo a todas las asignaturas». Los colegios concertados ya estudian la posibilidad de añadir esa hora más.
Izagirre comenta que ya han planteado esta posibilidad al Departamento de Educación y a los sindicatos en varias ocasiones, pero se han encontrado siempre con la oposición de las centrales, que tienen un gran peso en la enseñanza. Las agrupaciones de padres de Euskadi trabajan ya en el proyecto y van a iniciar una campaña dirigida a lograr esa mayor implicación de los docentes y la hora extra el próximo curso.
Directores
La agrupación de directores de institutos del País Vasco, BIHE, conoce la reclamación de las asociaciones de padres de alumnos y admite que es una iniciativa que «se puede abordar y discutir», señala su responsable, Josu Etxaburu. Sin embargo, los directores creen que habría que dejar claro «para qué se emplearían esas horas». Los directores admiten que «las necesidades educativas de los alumnos han aumentado», pero reclaman que «no se cargue todo el peso» de la respuesta a esas nuevas demandas «en los centros de enseñanza».
Una parte de los profesores camina por una vía totalmente contraria a las reivindicaciones de los padres. Los docentes de algunos institutos vascos han lanzado la propuesta de implantar la jornada continua, de ocho de la mañana a dos de la tarde. De hecho, muchos centros de Secundaria cuentan ya con dos tardes a la semana libre, que suelen ser miércoles y viernes. La normativa en vigor señala que los institutos pueden dejar una tarde a la semana sin clases con el fin de dedicarla a reuniones de profesores; y otra, si lo acepta el consejo escolar. «En ningún caso vamos a permitir ese horario continuo. Los chavales darían seis horas seguidas de clase y comerían a las dos y media», comenta Izagirre. Los horarios que marca Educación cubren una jornada desde las 8.30 de la mañana a cinco de la tarde, con el espacio de la comida incluido.








